Jul 11 2010

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Esta es una nueva categoría de post que hace tiempo quería empezar a compartir y aquí está ya la primera entrega:


Dec 7 2009

Refundar o muerte

Agonía, desunión, individualismo, todo ello se puede observar en el Partido Nacional al leer esto. Los partidos políticos no mueren como las personas que de golpe dejamos de existir, ellos en cambio, pasan a un estado de latencia esperpéntica convirtiéndose en un fantasma, en una caricatura de lo que fueron. Esto le está sucediendo a los partidos tradicionales en el Uruguay. Para muestra tenemos las opiniones vertidas por los distintos cabecillas del Partido Nacional. Quiero destacar aquí por ejemplo a Abreu cuando dice: “A nosotros nos manotearon las banderas” insinuando que tanto Mújica como Astori se visten con sus colores, defienden los postulados blancos y por ello el pueblo les ha apoyado. El Sr. Abreu no acaba de distinguir que en la historia del Uruguay tanto Herrera como Wilson supieron conectar con el pueblo y levantarlo reflejando en su labor el exclusivo interés general de los uruguayos y uruguayas, y por eso ocupan el lugar que les corresponde en la historia de nuestro pueblo. Abreu no comprende o no demuestra comprender que los propósitos que ennoblecen a una nación no pertenecen a unos colores y que quien los hace valer está amparando los valores universales que el pueblo reclama a sus dirigentes. Es exclusivamente por ello que el soberano voto de la nación les ha sido negado categóricamente, y así relegados una vez más a la oposición.

Nadie en el Partido Nacional supo reflexionar hasta demasiado tarde, y hoy, cuando el ómnibus ya ha pasado los vemos en la fría parada lamentando haber “rehuido a los desafíos”, o mirado “con mayor sensibilidad social”, sabido ser “leal con el país”, en definitiva, no pensaron en el pueblo y eso les ha condenado. La reflexión para el partido nacional, ahora que comienza el debate interno, debería dirigirse a estrechar la distancia con los uruguayos, aunque la experiencia me dice que la mayoría de los partidos y políticos ante una situación así suelen derivarse a una batalla intestina que terminará con un partido nacional hundido en las urnas y roto por dentro.


Dec 5 2009

Shine on you crazy diamond

olpc-uruguayLeyendo este artículo en prensa uno no puede dejar de pensar qué hay detrás de esta evolución casi mágica del Uruguay. Se cumple ya un lustro de crecimiento sostenido, una evolución que ha permitido hacer lo que en 25 años de gobiernos plagados de desórdenes no se había conseguido. Uno desde aquí sólo puede preguntarse por qué ha pasado y qué podemos esperar del futuro del Uruguay. La respuesta a esto para alguien como yo, un firme convencido de que el progreso de un país sólo puede conseguirse con el buen hacer de su gente, se debe buscar en el cambio de mentalidad de las uruguayas y uruguayos que ha generado la llegada del Frente Amplio al gobierno. A lo largo del tiempo la percepción de nuestra gente acerca de sus posiblilidades individuales y colectivas se vio ensombrecida por  sucesivos desmanes, por fracasos consecutivos de unos gobiernos que nunca creyeron mínimamente en las posibilidades de nuestro país contagiando su pesimismo, y en muchos casos su ausencia de integridad a una sociedad que esperaba y necesitaba su liderazgo. Durante esos años la epidemia de desilusión y la falta de confianza se alimentaron de sí mismas y el pesimismo generalizado no sólo paralizó al país entero, empujó a la diáspora a muchos, y fomentó la cultura del “no se puede”, sino que además hundió al Uruguay en su particular edad oscura, sin embargo, no debemos olvidar, que aquella estéril época del medievo no fue oscura debido a la falta de conocimientos, sino debido a que habíamos olividado muchas cosas que se sabían desde los tiempos de la antigua grecia. Así, el pueblo uruguayo había perdido el ánimo y la fe en si mismo que años atrás le había ganado el renombre internacional como país ejemplar en todos los sentidos.

Esta nueva y brillante era que comenzó hace ya cinco años ha conseguido propagar una nueva mentalidad, ha iluminado en la memoria de todos nosotros otras épocas mejores cuando los uruguayos sí podían. Estos cambios no están ligados a la tecnología, o a la puntual competencia extranjera que sabemos siempre estará allí, sino a la manera de visulizar las oportunidades que se presentan en nuestro horizonte, en definitiva, a la cultura del pueblo soberano que rechaza la corrupción y el individualismo y comienza a pensar en el interés general, en el todo. Dejemos por tanto al pueblo seguir su camino inspirado e inspirador, acompañe el pueblo a su flamante gobierno con la mano tendida y a la vez el ojo avisón frente a los dilemas que se presenten en este futuro tan esperanzador.