Aug 7 2010

Lecturas recomendadas

En estos momentos estoy leyendo:

    Why Is Deflation Bad?


Mar 16 2010

¿El futuro del dólar?

Hay quienes vienen apostando por una fuerte caída del euro algo que no sólo es posible sino que es altamente probable y además potencialmente deseable. Probable a pesar de que el tipo de interés en la zona euro es más elvado que en el resto de sutitutos naturales de nuestra moneda, y potencialmente deseable ya que en una situación de pérdida de competitividad como vienen sufriendo las economías de la región una mejora de los términos de intercambio provocada por la caída de la cotización de la moneda única sería una ganancia neta para nuestros exportadores y nuestra industria en general (turismo incluído). Por otra parte la dependencia energética tan temida dentro de las fronteras europeas se relaja ante la llegada del verano y la caída de la demanda de energía después de un invierno crudo.

Sin embargo existe otro sector importante que está preocupado (y bastante) con la más que probable depreciación del dólar en un futuro no muy lejano. Una depreciación que quienes la defienden indican asimismo no sólo su necesidad para levantar la economía norteamericana sino para frenar el crecimiento incesante de la deuda de esa economía. Veamos un poco este tema.

La demanda de deuda norteamericana no para de aumentar a pesar de que los datos muestran que a largo plazo el tipo de interés y la inflación comparada no muestran ganancias relativas respecto de inversiones en otras economías de solvencia similar como podrían ser europa o asia, los cálculos del BCE en 2007 mostraban un diferencial del 0,1% para el $/€ y del 0,9% para el dólar/yen. Es verdad que el mercado puede pensar que a largo plazo la deuda soberana de estas zonas no son sustitutivos perfectos y por tanto favorecer a una región en concreto frente a las demás, pero, qué pasaría si la moneda norteamericana siguiera una senda de depreciación frente al resto de monedas. Existen varios autores que reconocen la necesidad de una depreciación del dólar para reducir el déficit, pero si esta se produce en las cantidades que abogan (entre el 2% y el 4%) entonces la rentabilidad de la deuda pública de los EUA incluso podría ser negativa ¿Saben esto quienes están comprando deuda norteamericana?

El hecho de que sea más que probable que los mercado no estén teniendo en cuenta la evolución a largo plazo del tipo de cambio es una señal más del tremendo error que se comete al considerar los mercados “racionales” salvo que el dólar sea inmune a los desequilibrios de la balanza de pagos. Sabemos sin embargo que cualquier desequilibrio sostenido de una variable económica levanta de inmediato la sospecha de si nos encontramos ante una burbuja o ante un cambio estructural.

Existen argumentos a favor de que nos encontramos ante un cambio estructural como que la situación es insostenible y la depreciación del dólar es cuestión de tiempo. Bernanke, un valedor de la teoría del cambio estructural, lo justifica en la conocida abundancia mundial de ahorros “saving glut“. Es posible que exista un mayor nivel de ahorro disponible para cualquier tipo de interés dicen los detractores pero esto no justifica que a largo plazo el dólar no termine cediendo ya que los tipos de interés nominales son o deberían ser los mismos para todos los países ya tengan un saldo comercial positivo como negativo en sus respectivas balanzas.

¿Cuáles son los efectos macroeconómicos de una fuerte caída del dólar para EUA y la eurozona?
En primer lugar una depreciación del dólar tiene dos efectos para la economía americana, aumenta las exportaciones y contrae el consumo interno, en principio el consumo total de productos nacionales y extranjeros antes y después de la depreciación deben ser similares, dependerá por tanto de la magnitud del intercambio de bienes de un orígen por el otro la reacción postiva del déficit en favor de la economía. Una cuestión es si la transición al nuevo equilibrio provocaría una recesión en toda regla o una desaceleración, la respuesta a esta incógnita es que depende de que se dé primero, si el aumento de las exportaciones o la caída de la demanda interna.

Para la eurozona tendríamos un efecto similar pero de signo contrario, ya que la pérdida de competitividad haría más atractivas las importaciones frente a los productos europeos. En una situación normal se perseguiría una depreciación competitiva del euro bajando los tipos de interés, sin embargo esta posibilidad está prácticamente agotada dados los niveles actuales en los tipos de interés de la eurozona, dejando por tanto la solución a la reacción de la producción y el ajuste de sus costes, ayudado únicamente por un nivel de endeudamiento mayor que aunque esté denominado en euros seguiría produciendo desequilibrios y costes para nuestras economías. No obstante la falta de inflación prevista para los próximos años debido al nivel actual de desempleo aleja el fantasma de subidas de tipos de interés nominales como reflejo de la indexación salarial a la evolución de los precios. Dicho esto es importante recordar que cualquier shock energético actuaría como caltalizador de la inflación perjudicando aún más la posición europea, como ejemplo sólo cabe recordar la última subida de precios de hace un par de años que terminó afectando a todos los bienes de consumo. Algo a favor de las economías europeas es que la mayor parte de u comercio es de carácter interno, sin embargo esto continúa su lento proceso de cambio gracias a la globalización constante de la economía mundial.

Una visión más en perspectiva de la economía exige insertar en este contexto al gigante asiático, China, que si bien tendría efectos notables sobre la evolución de nuestros mercados, estos no serían diferenciales para la teoría económica sino aceleradores de los resultados, jugando un papel importantísmo y sin duda determinante dada la evolución pasada y expectativas de futuro confirmadas de esa región. El equilibrio se encontrará en la interacción de estos bloques comerciales.

Como se desprende de todo lo dicho la situación actual es compleja y requiere de un paciente trabajo en equipo y no de luchas partidistas. Nosotros los españoles seguimos esperando que nuestros representantes den soluciones viables para que la economía española se enfrente a la complejidad internacional y dejen de contar votos. La pregunta para muchos es, o al menos podría ser: ¿Cuándo se devaluará el dólar, si es que lo hace? Pero para muchos otros es: ¿Cuándo nuestros políticos aprenderán que hay cosas que están por encima de los intereses partidistas y personales?


Mar 8 2010

No al recorte salarial

Según el mismo guró de la economía Keynesiana a España le espera un largo y doloroso período de deflación y desempleo para salir de la crisis actual. Se justifica en hechos bastante poco cuestionables de la teoría económica. Por un lado tenemos la baja productividad de la economía nacional junto a una subida salarial de los últimos años en desacuerdo con los aumentos de la primera, y por otra parte en la incapacidad de devaluar el tipo de cambio del euro tal y como lo ha hecho en el pasado con la peseta. Por tanto concluye como es de esperar que ante un escenario donde los salarios son demasiado altos para competir y salir de la crisis vía exportaciones lo lógico es que el desempleo persista, esto lleve a una caída lenta de los salarios debido al aumento de la oferta de trabajadores y la caída de precios asociada a una situación de estas caracterísiticas permita en unos años ir ganando la competitividad necesaria para aumentar la producción. No tengo nada en contra de este razonamiento, que en principio es lógico y ordenado. Ahora bien, existen algunos aspectos que tendríamos que matizar ya que es posible que incluso la teoría tradicional no sea suficiente para apuntalar la economía española.

Es verdad que los salarios han crecido por encima de la productividad. Pero también es verdad que la inflación lo ha hecho aún más. Según el FMI desde la llegada del euro el PIB nominal ha crecido un 35% (y estos son datos oficiales), los salarios no han subido ni cerca esa cantidad, y si bien han intentado aproximarse para mantener el poder adquisitivo un recorte ahora sólo supondría un empobrecimiento artificial de la población que hundiría aún más el consumo. Ello no haría más que confirmar los resultados de quienes se posicionan en contra de una subida del IVA para nuestro país por lo efectos negativos sobre el consumo, sólo que en este caso la caída respondería a no a un impuesto sobre la renta disponible sino a la propia renta disponible.

En segundo lugar tenemos que si españa recortase salarios en estos momentos para ganar competitividad también lo haría grecia, francia, alemania, etc, dentro de la eurozona, y estonia, hungría, letonia fuera de la UE, pero que tienen sus mercados de exportación dentro de estas fronteras. Por tanto el recorte salarial produciría pérdida de poder adquisitivo (empobrecimiento generalizado) sin conseguir su objetivo principal. Peor aún, si tenemos en cuenta que el valor real de la deuda oficial aumentaría sensiblemente ante una deflación vía recorte de salarios.

Todo lo anterior me hace pensar que ni el recorte salarial es una vía óptima a seguir, ni tampoco una subida del IVA parece ser adecuada a nuestras necesidades. La solución pasa por aumentar la productividad en el medio plazo, claro que esto nos condena a una alta tasa de desempleo durante un período de tiempo considerable; para ello deberíamos fijar la mirada no en impuestos al consumo, sino en los impuestos sobre la renta, y en especial sobre las rentas con mayor capacidad de aportación.


Jan 21 2010

España no es Japón

bombo La prensa española se apunta al diálogo social. Desde su blog en Expansión Miguel Angel Belloso nos dice que sin contención salarial peligra la salida de la crisis. El problema no radica en la afirmación en sí misma, sino en el contexto en que se formula.

En primer lugar tenemos una tasa de paro cercana al 20%, junto a unos niveles salariales claramente inferiores a los del resto de la Europa más desarrollada por tanto no existe fundamento económico alguno que apoye una teoría de la contención salarial como soporte del crecimiento económico español.

A no ser que estos formadores de opinión estén proponiendo vivir dentro de la UE compitiendo por el turismo comunitario con países de fuera de la unión algo que se presenta un tanto paradójico. En otras palabras, estarían proponiendo declararse ser los hermanos pobres de la Unión Europea por definición de modelo productivo.

España no necesita una caída de sus costes de producción para competir en unos mercado donde incluso países como Alemania encuentran cada vez más difícil acomodarse. ha llegado la hora de cambiar la dirección de la economía española. Los sectores de mayor productividad tienen salario altos por definición y poner a España en los zapatos de Japón debe suponer también que los españoles tengan el poder adquisitivo de los japoneses incluso en plena trampa de la liquidez.

No se trata de contención salarial, se trata de diversificación productiva.


Nov 24 2009

¿Preparen las hogueras?

oro subeInteresante recordatorio. La historia no ha cambiado tanto, después de todo, como dice la canción: tanto tienes, tanto vales… ¿Qué cabeza será la primera en prender?


Aug 18 2009

Deflación o reajuste?

Mucho se especula estos días acerca de la evolución actual y futura de los precios alrededor del globo. La mayoría de las economías más avanzadas están atravezando un período de inestabilidad en los precios sin precedentes cercanos. Muchos hablan abiertamente de “deflación“. En estos temas ya nos decía Keynes que es muy bueno si los precios caen debido a mejoras en la eficiencia, ahora bien también recordaba que las caídas de precios que tienen su origen en una menor demanda sólo tienen dos efectos: paro y quiebras. La pregunta aquí es: ¿Estamos en deflación? Bien, los datos muestran que la demanda ha retrocedido a escala global de forma significativa, un mayor porcentaje de desempleo tiene efectos claros sobre los precios siempre. Pero ese no es el único efecto que se ha producido sobre los precios, también está la escalada que había sufrido el precio del petróleo en los últimos meses que cayó desde la cima de 140 dólares el barril en enero de 2008 hasta el mínimo de 40 dólares a finales del mismo año. Evidentemente esto tiene que afectar a los precios pero en el sentido de la eficiencia. Otro efecto importante en España es el descomunal índice inflacionario observado desde la llegada del euro, y ello sin una subida salarial que le mantenga el ritmo. Por tanto también era de esperar que tarde o temprano, los precios tuvieran que retroceder debido a la enorme pérdida de poder adquisitivo de los salarios. ¿Pero por qué ha tardado tanto en aparecer? Tal vez una primera explicación es el cambio que ha sufrido la sociedad española. La incorporación al mercado laboral de los dos miembros de la familia supuso un aumento de los ingresos por núcleo familiar, y aunque el poder adquisitivo del salario en general ha caído, el efecto total hace que en general seamos más ricos. Otra cosa es que esos puestos de trabajo hayan sido de poca estabilidad, pero mientras tuvimos la burbuja de las punto com, y luego la inmobiliaria se ha podido mantener. También están los problemas sociales que acarrea el tener a todos los miembros de la familia fuera del hogar durante largas horas del día, algo que debemos dar solución sin que por ello se deba volver a la situación de partida: “cabeza de familia”. La conclusión a la que llego es que los precios en España están cayendo debido a varios motivos, estructurales y coyunturales. La evolución de los precios seguirá una senda poco estable, mostrando probablemente el mismo apatismo que el empleo en el momento que salgamos de la recesión, pero como resultado de efectos de distintos signos.