Jun
13
2010
Si bien chulear a los más pequeños del continente es una tarea relativamente fácil de conseguir, otra cosa bien distinta es intentar colársela a los hermanos mayores que, si bien deberían recordar que quien la hace la paga, en cualquier momento pueden decidir pagarle con la misma moneda y peor aún, exigir a otros que elijan entre USA y UE.
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Jun
10
2010
Hasta ahora el FMI y el Banco Mundial habían actuado de forma irresponsable a la hora de recomendar políticas económicas a países en aprietos fiscales o financieros. En algunos casos puede que estuviera justificado apretarse el cinturón, en especial cuando el gasto había sido excesivo e irresponsable, pero en muchos casos de países asiáticos por ejemplo, las recomendaciones de estas instituciones no hicieron más que agravar la situación de esos países prolongando las recesiones y en casos agravándolas innecesariamente.
Siempre había pensado que se trataba de sectarismo institucional pro norteamericano y europeo, que estas casas del poder servían bien a quienes representaban, pero, vaya por donde: sorpresa. No es que sirvan a unos países en concreto, o al imprerio de turno. Es que están aliados desde siempre con los verdaderos resortes del poder, el sistema financiero y sus mercenarios de la economía. Cómo sino iban a recomendar, y en algunos casos exigir una generalizada corrección de los déficits públicos en una situación donde la política económica recomienda todo lo contrario, la contradicción llega hasta tal punto que no hace demasiado tiempo ellos mismos recomendaban no abandonar políticas expansivas hasta que la recuperación económica estuviera bien consolidada, algo que, más que evidentemente no ha sucedido ni tiene miras de producirse en los próximos meses.
Claro que si ellos consideran que recobrar un crecimiento anémico sin generación de empleo es salir de la crisis entonces es posible que estén en lo cierto, sólo que quienes no estarían muy acertados serían aquellos que le prestan la oreja a semejantes descerebrados economistas.
La cuestión es que estos señores en gran medida pasivamente y otros activamente son responsables de la situación actual al no haber tomado las medidas para prevenir la debacle mundial y ahora se preocupan de que no se gaste más allá de lo estrictamente necesario para salvaguardar sus intereses: su rescate sí, el de la gente no.
No deberían estar proponiendo Alemania y Francia otras acciones en lugar de medidas que tiendan a tranquilizar a los mercados internacionales -a propósito, unos mercados que aún no han demandado nada que se le parezca a una contención del gasto, es más probablemente el efecto del mismo sea contraproducente y termine con los mercados perdiendo confianza pero por la inacción de los gobiernos y no por exceso.
Pues sí que deberían proponer otra cosa, por ejemplo un uso discrecional de la política fiscal hasta que la política monetaria se aleje de la trampa de la liquidez y pueda contrarrestar los efectos negativos de la expansión fiscal. Además este gasto debería estar estructurado con objeto de diseñar un proceso de desarrollo de medio plazo que permita a las economías occidentales establecerse en los nuevos mercados innovadores que debe representar y desarrollar. Pero ello solamente podrá hacerse mediante una política industrial elaborada con detalle, tal y como ha hecho Brasil con el sector del etanol, claro que para esto requiere de la mano del estado, y no de cualquier estado, de uno que no responda a intereses corruptos como ha sucedido en el sector del etanol en USA por ejemplo.
En el ámbito más local la Política económica deberá tener una doble línea de actuación diseñando políticas que sirvan para el ajuste de los shocks asimétricos de la zona euro, y al mismo tiempo mantener la credibilidad de la deuda pública haciendo un uso responsable del endeudamiento: es posible, manteniendo al margen y a raya a las agencias de calificación que representen intereses ajenos al general, y sin convertirse en un “nanny State“.
Por otra parte, cabe esperar que todo esto se haga en un escenario de mayor competencia por parte de las economías emergentes, y en este contexto también podemos esperar que continúe el flujo de capital ahorrado hacia occidente manteniendo los tipo de interés bajos con la consecuencia, o posibilidad de esa presión a la baja en los tipos.
El problema está en que nada de esto parece estar en mente de estos lunáticos del mercado, gestores de la crisis, valedores de piratas y ladrones de ahorros públicos. Así pues, la más probable consecuencia es el estancamiento de las economías occidentales hasta que por arte de magia y con gran dolor nuestras economías proporcionen un nuevo amanecer, al parecer eso es lo que quieren.
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May
6
2010
Durante estos días de tremenda preocupación en las bolsas, con caídas muy importantes en todos los valores pero en especial en la banca y con el euro empezando a perder fuelle cabe preguntarse nuevamente por la futura evolución de la moneda norteamericana. Como ya he comentado al otro lado del atlántico necesitan -o al menos no les vendría mal, una depreciación del dólar para activar sus exportaciones y reducir el déficit, por las mismas razones que Krugman razona en su artículo para forjar la salida de la crisis de la economía griega. Claro que no voy a ir tan lejos aún como para augurar la ruptura del euro, ya sea ordenada por los gobiernos -corralito, o como desplome impulsado por los mercados, pero sí que cabe esperar un continuado descenso del valor del euro, tal y como veníamos anticipando, en las próximas fechas, interesante sería saber hasta qué punto cedera la divisa europea frente a las demás.
La cuestión por tanto se convierte ahora en una estrategia de qué hacer con nuestro dinero a corto plazo, mantener en euros o comprar dólares si esperamos una apreciación de esa moneda del 15% o el 20% por ejemplo, no quiero aún hablar de retorno a la paridad -no descartable para nada, pero sí de una fuerte depreciación del euro al menos hasta que se recuperen los mercados de deuda de las fuertes presiones a la que están siendo sometidos.
En principio la depreciación del euro supone una ayuda inestimable para la máquina exportadora alemana y por ello para el motor de la economía europea, pero también es un lastre para países que dependen estratégicamente de algunas importanciones, en especial las energéticas, que si bien, a principios del verano europeo pierden peso, dentro de unos meses, si la moneda única finalmente cede en su capacidad de compra los resultados podrían volverse feos, en especial para españa. De momento deberíamos saber aprovechar el abaratamiento del euro que sin duda favorecerá unos mayores ingresos por el turismo y lo otro esperar que nos encuentre con los deberes hechos (cada día que pasa es vital ante los plazos que requiere el cambio de modelo).
Por otra parte tenemos que los efectos de la apreciación del dólar serían nefastos para los EE.UU. y cabe esperar que se actúe al respecto frenando así o al menos suavizando el encarecimiento de su moneda para perseguir el objetivo de mantener competitividad en los mercados internacionales. Así pues, es posible que estemos ante un repunte del valor del dólar para este verano y luego se verá; si las economías europeas consiguen frenar su caída libre y entran en la pronosticada fase de estancamiento, o de leve crecimiento sin creación de empleo, las consecuencias de las volatilidades en los mercados de divisas serán más fáciles de soportar para todos.
Por cierto: ¿Dónde están aquellos que auguraban subidas del tipo de interés? ¿y los de la hiperinflación?
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Mar
17
2010
Después de que varios preguntaran acerca de la situación de China, EUA y la UE y la posición que economistas como Krugman está adoptando creo que deberíamos ver las cosas en perspectiva.
Según el economista de Princeton la china se viene aprovechando de la manipulación de la cotización del renminbi desde hace casi una década, eso le ha permitido no sólo acumular uno de los mayores superávit comerciales conocidos hasta el momento en la historia de la economía, sino que además le está permitiendo llevar a cabo una política de tipo de cambio que alimenta lo anterior y que dada la situación actual está ejerciendo un efecto empobrecedor a la mayoría de las economías desarrolladas. Todo ello hasta el punto en que según el economista se debe tomar medidas serias al respecto.
La explicación que nos da es la siguiente. El ingente aumento de ahorros de la economía china está siendo exportado al resto del mundo, esto en principio podría ser bueno -matizando lo que hemos hecho con él hasta ahora claro está (hipotecas basura); pero apunta que en una situación de trampa de la liquidez , y de “paradoja del ahorro ” donde un mayor ahorro por parte de todos en la economía termina empobreciendo a la economía en general por falta de demanda, esta política de china es perjudicial para el resto del mundo. La baja cotización del rinminbi es simplemente el mecanismo a través del cual consigue excendentes en su balanza de pagos, y afirma a su vez que “la experiencia es la madre de todas las ciencias” y ahí están los resultados a la vista de todos, y es el valor manipulado del renminbi el que permite esa exportación masiva de ahorros.
Para Krugman no son válidos los argumentos que sostienen que una apreciación del renminbi no produciría una reducción de las exportaciones chinas, quienes así lo creen se basan en que EUA no puede producir lo que china, él es partidario sin embargo de que este argumento de la elasticidad no es válido salvo para casos en que la curva de demanda tenga pendiente positiva (efecto renta mayor que efecto sustitución ) algo que no le parece lógico. Además existe enorme acumulada experiencia que demuestra las ganancias de una economía trás una mejora en las relaciones de intercambio producto de la depreciación relativa de una moneda en el comercio internacional. Un factor importante a tener en cuenta es la posibilidades de “onshoring” que se abren cuando el tipo de cambio pone de manifiesto mayores costes escondidos en el comercio. Apunta también que una apreciación del renminbi aumentaría las exportaciones del resto del mundo en general con la consiguiente revalorización del resto de monedas de países emergentes y la consiguiente distribución del comercio internacional, donde las ganancias se repartirían entre todos los países.
La solución, para Krugman, en caso de que un posible ultimatum no dé resultados pasa por imponer un arancel del 25% por ejemplo para que el ejecutivo chino entre en razón, aprecie su moneda, y deje de actuar en detrimento de las economías desarrolladas.
Los puntos y preguntas que me surjen a este razonamiento son los siguientes: ¿Qué efecto real tendrá un arancel sobre las exportaciones dada la estructura de costes de la china? Recordemos que la capacidad del gigante asiático de incorporar mano de obra a precio casi de esclavitud. Por otra parte Krugman siempre ha defendido la tésis de que no podemos salir todos la vez vía exportaciones a no ser que encontremos otro planeta donde exportar. En este caso quién sería el perdedor ¿Europa, EUA? ¿Creen que la china estaría dispuesta a perder y frenar su crecimiento para que la economía mundial se recupere? Más aún, qué podría argumentar Europa cuando durante décadas ha subvencionado su producción agrícola (PAC) perjudicando al resto del mundo.
La idea que me queda es que estamos mal y que la respuesta la vamos a encontrar, o al menos la deberíamos encontrar, en el lado de la producción nuestra más que en la disminución productiva de los demás a base de pistola arancelaria en mano, aunque tampoco le encontraría sentido alguno a que esa disminución se quiera hacer con un ajuste del lado de costes haciendo que los trabajadores europeos compitan con los trabajadores chinos, sino que deberíamos prestar más atención a su noción de “onshoring”: quizás ahí está la clave, el “offshoring” nunca debió llegar tan rápidamente tan lejos sin medir sus consecuencias.
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Mar
16
2010
Hay quienes vienen apostando por una fuerte caída del euro algo que no sólo es posible sino que es altamente probable y además potencialmente deseable. Probable a pesar de que el tipo de interés en la zona euro es más elvado que en el resto de sutitutos naturales de nuestra moneda, y potencialmente deseable ya que en una situación de pérdida de competitividad como vienen sufriendo las economías de la región una mejora de los términos de intercambio provocada por la caída de la cotización de la moneda única sería una ganancia neta para nuestros exportadores y nuestra industria en general (turismo incluído). Por otra parte la dependencia energética tan temida dentro de las fronteras europeas se relaja ante la llegada del verano y la caída de la demanda de energía después de un invierno crudo.
Sin embargo existe otro sector importante que está preocupado (y bastante) con la más que probable depreciación del dólar en un futuro no muy lejano. Una depreciación que quienes la defienden indican asimismo no sólo su necesidad para levantar la economía norteamericana sino para frenar el crecimiento incesante de la deuda de esa economía. Veamos un poco este tema.
La demanda de deuda norteamericana no para de aumentar a pesar de que los datos muestran que a largo plazo el tipo de interés y la inflación comparada no muestran ganancias relativas respecto de inversiones en otras economías de solvencia similar como podrían ser europa o asia, los cálculos del BCE en 2007 mostraban un diferencial del 0,1% para el $/€ y del 0,9% para el dólar/yen. Es verdad que el mercado puede pensar que a largo plazo la deuda soberana de estas zonas no son sustitutivos perfectos y por tanto favorecer a una región en concreto frente a las demás, pero, qué pasaría si la moneda norteamericana siguiera una senda de depreciación frente al resto de monedas. Existen varios autores que reconocen la necesidad de una depreciación del dólar para reducir el déficit, pero si esta se produce en las cantidades que abogan (entre el 2% y el 4%) entonces la rentabilidad de la deuda pública de los EUA incluso podría ser negativa ¿Saben esto quienes están comprando deuda norteamericana?
El hecho de que sea más que probable que los mercado no estén teniendo en cuenta la evolución a largo plazo del tipo de cambio es una señal más del tremendo error que se comete al considerar los mercados “racionales” salvo que el dólar sea inmune a los desequilibrios de la balanza de pagos. Sabemos sin embargo que cualquier desequilibrio sostenido de una variable económica levanta de inmediato la sospecha de si nos encontramos ante una burbuja o ante un cambio estructural.
Existen argumentos a favor de que nos encontramos ante un cambio estructural como que la situación es insostenible y la depreciación del dólar es cuestión de tiempo. Bernanke, un valedor de la teoría del cambio estructural, lo justifica en la conocida abundancia mundial de ahorros “saving glut“. Es posible que exista un mayor nivel de ahorro disponible para cualquier tipo de interés dicen los detractores pero esto no justifica que a largo plazo el dólar no termine cediendo ya que los tipos de interés nominales son o deberían ser los mismos para todos los países ya tengan un saldo comercial positivo como negativo en sus respectivas balanzas.
¿Cuáles son los efectos macroeconómicos de una fuerte caída del dólar para EUA y la eurozona?
En primer lugar una depreciación del dólar tiene dos efectos para la economía americana, aumenta las exportaciones y contrae el consumo interno, en principio el consumo total de productos nacionales y extranjeros antes y después de la depreciación deben ser similares, dependerá por tanto de la magnitud del intercambio de bienes de un orígen por el otro la reacción postiva del déficit en favor de la economía. Una cuestión es si la transición al nuevo equilibrio provocaría una recesión en toda regla o una desaceleración, la respuesta a esta incógnita es que depende de que se dé primero, si el aumento de las exportaciones o la caída de la demanda interna.
Para la eurozona tendríamos un efecto similar pero de signo contrario, ya que la pérdida de competitividad haría más atractivas las importaciones frente a los productos europeos. En una situación normal se perseguiría una depreciación competitiva del euro bajando los tipos de interés, sin embargo esta posibilidad está prácticamente agotada dados los niveles actuales en los tipos de interés de la eurozona, dejando por tanto la solución a la reacción de la producción y el ajuste de sus costes, ayudado únicamente por un nivel de endeudamiento mayor que aunque esté denominado en euros seguiría produciendo desequilibrios y costes para nuestras economías. No obstante la falta de inflación prevista para los próximos años debido al nivel actual de desempleo aleja el fantasma de subidas de tipos de interés nominales como reflejo de la indexación salarial a la evolución de los precios. Dicho esto es importante recordar que cualquier shock energético actuaría como caltalizador de la inflación perjudicando aún más la posición europea, como ejemplo sólo cabe recordar la última subida de precios de hace un par de años que terminó afectando a todos los bienes de consumo. Algo a favor de las economías europeas es que la mayor parte de u comercio es de carácter interno, sin embargo esto continúa su lento proceso de cambio gracias a la globalización constante de la economía mundial.
Una visión más en perspectiva de la economía exige insertar en este contexto al gigante asiático, China, que si bien tendría efectos notables sobre la evolución de nuestros mercados, estos no serían diferenciales para la teoría económica sino aceleradores de los resultados, jugando un papel importantísmo y sin duda determinante dada la evolución pasada y expectativas de futuro confirmadas de esa región. El equilibrio se encontrará en la interacción de estos bloques comerciales.
Como se desprende de todo lo dicho la situación actual es compleja y requiere de un paciente trabajo en equipo y no de luchas partidistas. Nosotros los españoles seguimos esperando que nuestros representantes den soluciones viables para que la economía española se enfrente a la complejidad internacional y dejen de contar votos. La pregunta para muchos es, o al menos podría ser: ¿Cuándo se devaluará el dólar, si es que lo hace? Pero para muchos otros es: ¿Cuándo nuestros políticos aprenderán que hay cosas que están por encima de los intereses partidistas y personales?
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Mar
8
2010
Según el mismo guró de la economía Keynesiana a España le espera un largo y doloroso período de deflación y desempleo para salir de la crisis actual. Se justifica en hechos bastante poco cuestionables de la teoría económica. Por un lado tenemos la baja productividad de la economía nacional junto a una subida salarial de los últimos años en desacuerdo con los aumentos de la primera, y por otra parte en la incapacidad de devaluar el tipo de cambio del euro tal y como lo ha hecho en el pasado con la peseta. Por tanto concluye como es de esperar que ante un escenario donde los salarios son demasiado altos para competir y salir de la crisis vía exportaciones lo lógico es que el desempleo persista, esto lleve a una caída lenta de los salarios debido al aumento de la oferta de trabajadores y la caída de precios asociada a una situación de estas caracterísiticas permita en unos años ir ganando la competitividad necesaria para aumentar la producción. No tengo nada en contra de este razonamiento, que en principio es lógico y ordenado. Ahora bien, existen algunos aspectos que tendríamos que matizar ya que es posible que incluso la teoría tradicional no sea suficiente para apuntalar la economía española.
Es verdad que los salarios han crecido por encima de la productividad. Pero también es verdad que la inflación lo ha hecho aún más. Según el FMI desde la llegada del euro el PIB nominal ha crecido un 35% (y estos son datos oficiales), los salarios no han subido ni cerca esa cantidad, y si bien han intentado aproximarse para mantener el poder adquisitivo un recorte ahora sólo supondría un empobrecimiento artificial de la población que hundiría aún más el consumo. Ello no haría más que confirmar los resultados de quienes se posicionan en contra de una subida del IVA para nuestro país por lo efectos negativos sobre el consumo, sólo que en este caso la caída respondería a no a un impuesto sobre la renta disponible sino a la propia renta disponible.
En segundo lugar tenemos que si españa recortase salarios en estos momentos para ganar competitividad también lo haría grecia, francia, alemania, etc, dentro de la eurozona, y estonia, hungría, letonia fuera de la UE, pero que tienen sus mercados de exportación dentro de estas fronteras. Por tanto el recorte salarial produciría pérdida de poder adquisitivo (empobrecimiento generalizado) sin conseguir su objetivo principal. Peor aún, si tenemos en cuenta que el valor real de la deuda oficial aumentaría sensiblemente ante una deflación vía recorte de salarios.
Todo lo anterior me hace pensar que ni el recorte salarial es una vía óptima a seguir, ni tampoco una subida del IVA parece ser adecuada a nuestras necesidades. La solución pasa por aumentar la productividad en el medio plazo, claro que esto nos condena a una alta tasa de desempleo durante un período de tiempo considerable; para ello deberíamos fijar la mirada no en impuestos al consumo, sino en los impuestos sobre la renta, y en especial sobre las rentas con mayor capacidad de aportación.
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Dec
13
2009
No cabe la menor duda que el principal problema y tal vez el de más difícil solución en estos momentos es el desempleo. Se podría inundar esta página con enlaces a estudios y estadísticas acerca de la evolución del desempleo en cada país. Este problema es factor común y son contados los casos donde la evolución de la tasa de empleo no supone un quebradero de cabeza para las autoridades económicas. A cada país le afecta en diferentes grados, y aunque el grado de seriedad va desde “inquietante” hasta “desesperado”, baste como ejemplo el caso español que se asemeja a la evolución en EUA, y en el otro extremo el caso alemán. Sea cual sea el sitio donde observemos la tónica es la misma: empresas cerrando por falta de demanda de productos. Claro que detrás de la evolución de cada país se encuentra todo un inmenso territorio que reúne las características económicas de cada uno de ellos, y éstas determinan no sólo el resultado inmediato del empleo, sino que fijan a su vez el margen de maniobra de los gobiernos.
Alemania por ejemplo con una economía basada en la alta productivadad y dirigida al exterior ha conseguido capear el temporal, y aprovechar el ligero repunte del comercio internacional en su favor, al menos de momento su posición como máquina exportadora continúa siendo viable, es de esperar también que China y la India, e incluso Brasil le ganen terreno en el medio plazo cuestionando la sostenibilidad de este modelo de país. Allí las empresas optaron por el trabajo a tiempo parcial, y por el “working-time account” que es un método por el cual los trabajadores en épocas de fuerte crecimiento económico hacen horas más allá de sus horarios regulares acumulándolas en una cuenta, y luego reducen su jornada de trabajo en momentos de recesión. También se da el caso en el que se recibe apoyo público mediante la compensación de los salarios de aquellos trabajadores que al reducir su jornada ven caer sus ingresos por dichos motivos.
Un factor clave a tener en cuenta en la predisposición a mantener el nivel de contratos por las empresas alemanas es el alto nivel de formación requerida para estos trabajos, el empresario puede despedir al trabajador durante la recesión, pero una vez se recupera la senda expansiva es más difícil encontrar este tipo de empleados. Para quienes no encajan en ninguna de las proposiciones anteriores, existe la movilidad geográfica a zonas donde sí existe un posible empleo, o el reciclaje y la formación, y en última están los servicios públicos de desempleo. Todo ello ha permitido a Alemania salir bastante bien parada en comparación con otros países de su entorno pero ello no permite desatender dos factores, el primero su anatomía económica y en segundo lugar a que estas medidas sirven sólo para mantener el empleo a corto plazo.
España, podríamos decir en las antípodas anatómicas de Alemania, tiene una economía fuertemente condicionada por el turismo y los servicios, y ha completado una década de fuerte crecimiento mediante la ya famosa “burbuja inmobiliaria” o ladrillazo. El primer resultado ante la caídad de la demanda ha sido un fuerte desempleo que ha generado tasas del 20% sin poder contar para su amortiguación con medidas “a la alemana” por las evidentes diferencias en composición de la producción. En primer lugar la movilidad no es una opción, ya que si no hay demanda turística en la costa brava, tampoco la habrá en canarias. No existe tampoco incentivos por parte de los empresarios a mantener un empleado en contrato que es perfectamente sustituible por la baja cualificación requerida. El trabajo a tiempo parcial no es una figura muy extendida ya que los salarios en general no pueden ser comparados con los de Alemania, haciendo poco atractivo esta figura, sino completamente inviable. Los “working-time accounts” no existen, ya que las horas de más que se trabajan en las empresas españolas son asumidas por las mismas como una ganancia extraordinaria para ellas, y si en la mayoría de los casos no se pagan en forma alguna a los trabajadores, mucho menos ponerlas a cuenta para futuras recesiones, simplemente puede decirse que en general no existe cabida para esa cultura en la empresa española.
Reformar por tanto el modelo productivo es probablemente la mejor forma de conseguir avances en materia de empleo, pero eso no se consigue en el corto plazo, por tanto es de esperar que España continúe mostrando altas tasas de paro durante varios años, sólo atenuadas estacionalmente por el aumento del turismo.
Teniendo todo lo anterior en cuenta, y además, recordando que el Uruguay es un país relativamente cerrado al comercio internacional se puede llegar a comprender mejor la evolución hasta el momento así como el futuro del empleo en el país y valorar en su justa medida la mentalidad de los empresarios uruguayos. Es verdad que el punto de partida es diferente y que las condiciones económicas distan de ser plenamente equiparables pero es reconfortable saber que el desempleo no es la primera opción y que se intenta hacer lo posible por mantener un puesto de trabajo a obtener un beneficio inmediato. En este sentido cabe recordar que ya hay voces que rachazan los altos beneficios repartidos por las Bolsas internacionales en momentos en que el número de personas que pierden sus únicos ingresos sigue aumentando sin vistas de correción. Sin embargo, en mi opinión lo que está sucediendo en el mercado bursátil poco tiene que ver estrictamente con los beneficios empresariales, y mucho más que ver con un acceso al dinero barato en los mercados financieros que son dirigidos sin mucho criterio económico allí donde exista una posible promesa de revalorización de las acciones: una burbuja.
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