¿De dónde saldrá el empleo de calidad?
Su análisis formal es indiscutible. Son hechos contrastados ya por la historia reciente de la economía, nada que objetar: la deslocalización generó paro. (E incluso agregaría que generó tensiones en los salarios de trabajadores que no estaban dentro de esas industrias pero que se vieron forzados a competir por puestos de trabajo con los que fueron expulsados por la deslocalización.)
Ahora bien.
¿Qué pretende que hagamos con esas industrias deslocalizadas?
El artículo no especifica solución alguna.
Cuando Alemania le arrebató el liderazgo europeo a Inglaterra fue en parte porque introdujo nuevas energías -pertróleo, en la cadena de producción, y el carbón y fundamentalmente la inadaptación británica no pudo competir con ese cambio sustancial. Las dos grandes guerras terminaron con las aspiraciones hegemónicas alemanas y cedieron el testigo a los EUA.
¿Qué haremos hoy?
China está -al igual que los EUA a principios del XX, aspira a ser la potencia mundial líder, y lo hace aprovechando la enorme reducción de costes en el comercio mundial que permite la deslocalización. Pero esa que es su fortaleza también puede ser su talón de Aquiles ya que históricamente se ha demostrado que el liderazgo lo ejerce quien es tecnológicamente más avanzado. Por tanto, como cabe descartar una guerra a gran escala (armas nucleares, todos perdemos), quienes se harán con los altos salarios y la mayor cuota de desarrollo serán aquellos países que adopten las nuevas y más avanzadas formas de producción y las nuevas tecnologías. De ahí la necesidad imperiosa de desarrollar un nuevo modelo de producción centrado en ellas, con salarios más altos (recordar a Ford y su filosofía) que asegure un posicionamiento estratégico de Europa.
España puede pensar así, sólo hace falta creérselo y apostar por ello.