Apr 29 2010

Grecia

Siempre resulta curioso escuchar a los expertos en economía sean del signo que sean. El Señor Feldstein no menciona ni una sola vez el origen de la situación, como si “Grecia” hubiera sido víctima de una suerte de “Titanomaquia” del siglo XXI “.
It’s the financial market, stupid
“, y si no quiénes son los titulares de la deuda griega que van a recibir menos…? Es además interesante como argumenta que para que “Grecia” no quiebre (quién es Grecia sino su gente?) debe reducir los déficits, pero, no nos llevaría eso a una peor redistribución de la renta ya que el Estado es el principal elemento estructural dentro de la economía encargado de cumplir dicha función… es decir, la conclusión de Feldstein es que quiebren los griegos para que los inversores reciban sus intereses, de lo contrario esos amigos de la beneficencia dejarían de prestarle dinero al díscolo gobierno griego y a su vez dejarían de cobrar sustanciosos intereses; no es de extrañar que esos mercados financieros desconfíen de verdad si creen que el gobierno griego está dispuesto a llevar a su pueblo por el camino de la miseria: es para desconfiar.

Por otra parte, la “señal” de los mercados financieros no llegó quizás, no por culpa del euro, sino porque eran ellos mismos quienes se estaban lucrando de un interés estable sobre sus préstamos, y ahora, en un momento de extrema debilidad fiscal resultado del propio mal hacer de esos mismos mercados, continúan lucrándose cuanto puedan y a la vez dan la señal de alarma a sus discípulos llamándoles a que abandonen la escena del crimen: ya no hay más para robar, toca ahora girar la mirada a la siguiente presa (¿España tal vez?)
Me gustaría creer que las familias y empresas griegas intecambiarían productos extranjeros por nacionales, pero no olvidemos que en una situación como la actual de crisis la economía no se comporta tal y como predice la teoría estandard, y la caída de la demanda intenacional podría solamente quedarse en eso y no tener efectos sobre el consumo nacional, y en el mejor de los casos podría darse un ahorro algo mayor, lo que nos llevaría a empeorar la situación por la paradoja del ahorro. El efecto final sería una caída aún muy superior de la actividad económica, una profundización aún mucho mayor de la recesión y eventualmente un mayor endeudamiento futuro o empobrecimiento generalizado.

Por tanto, la salida del euro, además de los costes conocidos ya por todos se le sumaría el establecimiento de un entorno económico del desdesarrollo tal y como se vió en las economías asiáticas donde se pasó del coche al carro tirado por bestias como medio de tranporte y distribución.

Claro que pedir que se modifique el mecanismo por el que se generan las expectativas sobre las deudas nacionales, que se reestructure el sistema financiero y las calificadoras pasen a ocupar su sitio en la historia como maquinarias de fraude y distorsión no parece viable de momento, pero creanme que estoy convencido que sería el camino más rápido a eliminar los déficits públicos y a dirigir la inversión a los sectores productivos que es a donde debe dirigirse supuestamente.


Mar 4 2010

¿Dónde está el límite?

Uno podría preguntarse hasta qué punto la falta de ética ha desaparecido en nuestra sociedad actual, y en este sentido, y pensando un análisis postpartido de la crisis actual podría preguntarse también qué debemos hacer para recuperar los buenos criterios a la hora de tomar decisiones que afecten a la sociedad en su conjunto. Lo que tengo absolutamente claro es que hay cosas que no queremos que persistan más en el tiempo y que debemos procurar no repetir. Por ejemplo, últimamente leemos en prensa cosas como esto o esto, ambos artículos hacen referencia a las amenazas creíbles hechas por calificadoras de riesgo a países como Grecia o España respectivamente.

Uno que ya ha visto casi de todo en los últimos tiempos en el sistema financiero y sus instituciones, pero sobre todo uno que ha observado con indignación cómo el Estado ha tenido que invertir sumas desconocidas de dinero en el sistema financiero para salvarlo de su propio colapso y ahorrar así la más que segura catástrofe de la economía real incurriendo en déficits enormes para conseguirlo, digo, pensaría que el sistema financiero enviaría a los estados al menos una nota de “muchas gracias por salvarnos la vida”… “hemos sido muy malos y prometemos comportarnos bien”, o algo por el estilo sería lo lógico ¿no?.

Sin embargo, la actitud de estas personas ha sido muy diferente. Me explico. Hace unos meses el Estado inyectó cientos de miles de millones de euros o dólares para que el sistema financiero continuase ejereciendo su papel fundamental en la economía (aquí lo describo), y ¿qué ha hecho el sector financiero desde entonces? Desde luego no ha prestado dinero alguno a la economía real bajo el pretexto de que serán responsables y no harán préstamos a empresas que no tengan garantías de solvencia, algo que no es verdad estrictamente ya que no están prestando a nadie. Cabe preguntarse entonces ¿por qué no lo hacen?¿Es que se han reconvertido en buenos y responsables samaritanos de la economía? Pero me temo que esta no es la razón, es algo aún más turbio y despreciable, ¿cómo podría ser de otra forma? muchos estarán pensando. Pues lo que ha venido sucediendo es que es más rentable comprar letras del Tesoro con una rentabilidad superior a interés al que reciben préstamos de los Bancos Centrales y ahorrarse el riesgo de prestar en épocas de aguas revueltas a empresas que después de todo sólo se dedican a producir bienes de consumo de interés general. Aclarando, el sistema financiero (personas de carne y hueso) se emborracha y pone en riesgo la completa totalidad de la economía, obliga acto seguido a los respectivos gobiernos a incurrir en déficits enormes para rescatarlos emitiendo deuda pública para financiarse y que ellos mismos compran y obtienen grandes beneficios (Santander) a la vez que siguen incumpliendo su función de engranaje dentro de la economía a pesar de la insistencia del gobierno para que presten: ¡y finalmente las calificadoras amenazan con recortar el rating de los Estados! ¿Es que estamos todos locos? ¡O sencillamente son unos sinvergüenzas!


Feb 26 2010

El euribor vuelve a caer

No creo en la gente que dice “os lo había dicho” pero hoy nuevamente la noticia no es otra que la que demuestra el estado de las cosas. El euribor nuevamente cae y si no fuera por la necesidad de un euro fuerte en la eurozona apostaría por una bajada de tipos por parte de Trichet. De todas formas estas bajadas de tipos no son lo que eran, ya que en tiempos como los que vivimos aunque bajasen medio punto el efecto sobre la economía sería básicamente nulo, bueno, mejor dicho, el efecto lo sentirían los bancos que podrían ganar un poquito más a cuesta nuestra. En fin, hay juego (“carry trade”) para rato por lo que vemos… ¿Dónde está el Gobierno?


Dec 13 2009

Empleo: ¿qué están haciendo?

unemployment No cabe la menor duda que el principal problema y tal vez el de más difícil solución en estos momentos es el desempleo. Se podría inundar esta página con enlaces a estudios y estadísticas acerca de la evolución del desempleo en cada país. Este problema es factor común y son contados los casos donde la evolución de la tasa de empleo no supone un quebradero de cabeza para las autoridades económicas.  A cada país le afecta en diferentes grados, y aunque el grado de seriedad va desde “inquietante” hasta “desesperado”, baste como ejemplo el caso español que se asemeja a la evolución en EUA, y en el otro extremo el caso alemán. Sea cual sea el sitio donde observemos la tónica es la misma: empresas cerrando por falta de demanda de productos. Claro que detrás de la evolución de cada país se encuentra todo un inmenso territorio que reúne las características económicas de cada uno de ellos, y éstas determinan no sólo el resultado inmediato del empleo, sino que fijan a su vez el margen de maniobra de los gobiernos.

Alemania por ejemplo con una economía basada en la alta productivadad y dirigida al exterior ha conseguido capear el temporal, y aprovechar el ligero repunte del comercio internacional en su favor, al menos de momento su posición como máquina exportadora continúa siendo viable, es de esperar también que China y la India, e incluso Brasil le ganen terreno en el medio plazo cuestionando la sostenibilidad de este modelo de país. Allí las empresas optaron por el trabajo a tiempo parcial, y por el “working-time account” que es un método por el cual los trabajadores en épocas de fuerte crecimiento económico hacen horas más allá de sus horarios regulares acumulándolas en una cuenta, y luego reducen su jornada de trabajo en momentos de recesión. También se da el caso en el que se recibe apoyo público mediante la compensación de los salarios de aquellos trabajadores que al reducir su jornada ven caer sus ingresos por dichos motivos.
Un factor clave a tener en cuenta en la predisposición a mantener el nivel de contratos por las empresas alemanas es el alto nivel de formación requerida para estos trabajos, el empresario puede despedir al trabajador durante la recesión, pero una vez se recupera la senda expansiva es más difícil encontrar este tipo de empleados. Para quienes no encajan en ninguna de las proposiciones anteriores, existe la movilidad geográfica a zonas donde sí existe un posible empleo, o el reciclaje y la formación, y en última están los servicios públicos de desempleo. Todo ello ha permitido a Alemania salir bastante bien parada en comparación con otros países de su entorno pero ello no permite desatender dos factores, el primero su anatomía económica y en segundo lugar a que estas medidas sirven sólo para mantener el empleo a corto plazo.

España, podríamos decir en las antípodas anatómicas de Alemania, tiene una economía fuertemente condicionada por el turismo y los servicios, y ha completado una década de fuerte crecimiento mediante la ya famosa “burbuja inmobiliaria” o ladrillazo. El primer resultado ante la caídad de la demanda ha sido un fuerte desempleo que ha generado tasas del 20% sin poder contar para su amortiguación con medidas “a la alemana” por las evidentes diferencias en composición de la producción. En primer lugar la movilidad no es una opción, ya que si no hay demanda turística en la costa brava, tampoco la habrá en canarias. No existe tampoco incentivos por parte de los empresarios a mantener un empleado en contrato que es perfectamente sustituible por la baja cualificación requerida. El trabajo a tiempo parcial no es una figura muy extendida ya que los salarios en general no pueden ser comparados con los de Alemania, haciendo poco atractivo esta figura, sino completamente inviable. Los “working-time accounts” no existen, ya que las horas de más que se trabajan en las empresas españolas son asumidas por las mismas como una ganancia extraordinaria para ellas, y si en la mayoría de los casos no se pagan en forma alguna a los trabajadores, mucho menos ponerlas a cuenta para futuras recesiones, simplemente puede decirse que en general no existe cabida para esa cultura en la empresa española.
Reformar por tanto el modelo productivo es probablemente la mejor forma de conseguir avances en materia de empleo, pero eso no se consigue en el corto plazo, por tanto es de esperar que España continúe mostrando altas tasas de paro durante varios años, sólo atenuadas estacionalmente por el aumento del turismo.

Teniendo todo lo anterior en cuenta, y además, recordando que el Uruguay es un país relativamente cerrado al comercio internacional se puede llegar a comprender mejor la evolución hasta el momento así como el futuro del empleo en el país y valorar en su justa medida la mentalidad de los empresarios uruguayos. Es verdad que el punto de partida es diferente y que las condiciones económicas distan de ser plenamente equiparables pero es reconfortable saber que el desempleo no es la primera opción y que se intenta hacer lo posible por mantener un puesto de trabajo a obtener un beneficio inmediato. En este sentido cabe recordar que ya hay voces que rachazan los altos beneficios repartidos por las Bolsas internacionales en momentos en que el número de personas que pierden sus únicos ingresos sigue aumentando sin vistas de correción. Sin embargo, en mi opinión lo que está sucediendo en el mercado bursátil poco tiene que ver estrictamente con los beneficios empresariales, y mucho más que ver con un acceso al dinero barato en los mercados financieros que son dirigidos sin mucho criterio económico allí donde exista una posible promesa de revalorización de las acciones: una burbuja.


Dec 4 2009

Quiero agua y jabón

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No amigos, no es para lavarle la boca a la famosilla de turno de la tele, es ni más ni menos el indispensable listado de productos necesarios para generar una burbuja, de esas inofensivas claro está; ya que, de las otras parecen haberse encargado esas mentes privilegiadas que dirigen los mercados financieros y que siguen demostrándonos cómo se puede hacer dinero de la nada y que terminaremos pagándolo todos nosotros. Esta vez, en nombre del “carry trade”, se ha venido generando de forma ficticia un crecimiento del valor de la mayoría de los títulos que cotizan en bolsa. Pero qué es eso del “carry trade”. Es muy simple, se pide dinero prestado a tipos de interés cercanos a cero (véase USA 0,25%, UE 1%) y se invierte en bolsa donde se obtiene una mayor rentabilidad. Claro que esa rentabilidad no responde al buen comportamiento de las empresas que en pleno auge requieren de capital para continuar con sus inversiones, ni tan siquiera a la esperanza de pago de dividendos a corto plazo… no amigos míos, la rentabilidad responde al simple hecho de que la gente está comprando títulos a un precio superior porque éste no para de subir: ¿os suena a ladrillo? Pues sí. Recordemos que uno de los factores que alimentó la burbuja del gran crack del 29 fue que los bancos prestaron dinero para invertir en bolsa, y que los corredores conseguían que cada dólar pagado “mágicamente” se convirtiera en cuatro dólares de inversión en acciones, de esta forma los precios de las acciones crecían sin parar. Parece que nuestras mentes privilegiadas no sólo no han aprendido la lección sino que se están riendo sobre los mismos restos calientes del último muerto aún no enterrado, la burbuja inmobiliaria.

Claro que podrán justificarnos por qué el precio sube aunque estemos en plena recesión, allí donde las empresas continúan eliminando puestos de trabajo y mostrando pérdidas, cuando aún no se avista ningún inidicio real de que la economía esté por alcanzar niveles de pre-crisis, algo que ya acarician los precios de las acciones que han recuperado milagrosamente niveles de mediados de 2007. Algunos estamos ansiosos de escuchar su palabrerío estéril, aunque tal vez sea más de aquello que nos quieren hacer creer que lo blanco es negro, algo que sólo ellos pueden ver.