Sep
1
2010
Existen dos corrientes de debate que proponen iniciativas diferentes a la hora de resolver el problema del paro en las economías occidentales. Por una parte estan quienes se oponen frontalmente a cualquier iniciativa de gasto público dirigida a la recuperación o creación de empleo y quienes apoyan el papel del estado en estas tareas de generación de puestos de trabajo.
Los primeros argumentan que el paro en estos momentos es de carácter estructural y que nada puede conseguir el estado endeudándose salvo empeorar las cuentas públicas y generar una situación aún peor en el futuro. Quienes defienden estos argumentos piensan que el paro es estructural, es decir, debido al cambio en la estructura productiva del país que ha supuesto la fuerte caída de la demanda de la vivienda y contrucción, que ha expulsado mucha mano de obra y que nada se puede hacer desde el estado para recuperar la industria de la construcción al nivel necesario para volver a absorver lo que consideran un exceso para la nueva situación de la economía.
Por otra parte están quienes defienden que si bien podría darse un caso de paro estructural, esto sería en el futuro y siempre que el estado no actúe con valor pero no es el caso ahora. En este artículo DeLong expone de forma clara por qué cree que estamos ante una situación de caída general de la demanda y por tanto dentro de un escenario que demanda políticas económicas de corte keynesiano que ayuden a recuperar la demanda y a generar el empleo que el sector privado es incapaz de generar.
Creo que las dos visiones tienen que llegar a un acuerdo acerca de qué es lo que está sucediendo puesto que puede que ambos tengan un poco de razón.
En primer lugar, DeLong acierta cuando dice que deberíamos estar ante un repunte en algún otro sector si el problema no estuviera en una caída de la demanda, y los salarios allí deberían estar subiendo: es indudable que esto no se da, la demanda está comprimida en todos los sectores y los salarios caen incluso por ley en algunos casos.
En segundo lugar, es verdad que nada hará que se recupere el nivel de empleo pre-crisis en el sector inmobiliario y, por tanto, los desempleados de ese sector son candidatos a ser considerados estructurales si es que ya no lo son, y en realidad, la situación que atraviesa ese sector es tan mala que da igual el horizonte temporal que haya que respetar para que esos desempleados sean considerados estructurales, podría ser sólo una cuestión semántica -de tiempo. Así pues, parece sensato que el gasto del estado quede en entredicho si lo que desea es recuperar empleo con una mano de obra obsoleta sin futuro en su sector, podríamos pensar que el gasto sería inútil más allá de la protección por desempleo y lo que se requiere es un reciclaje a fondo del mercado laboral: reforma incluída.
Dicho lo anterior creo que no está todo dicho. El estado debe intervenir pero no como un sanador cuando la economía está enferma. En mi opinión ahí cometen el error los dos argumentos. Los estados deben intervenir de forma estratégica, deben asumir la inversión productiva en sectores que consideren necesarios para el desarrollo y recuperación de las economías occidentales. Una política industrial instrumentada por los estados que a corto plazo empuje la demanda de todos los sectores recuperando así el crecimiento y a la vez permita el reciclaje de la mano de obra para que el nuevo modelo pueda reducir con éxito el número de parados en el mercado. Esto es lo que adolece la economía y es lo que por motivos ideológicos ningún gobierno occidental está dispuesto a emprender. El miedo a lo que piensen las calificadoras, el FMI, el Banco Mundial, el BCE y la Reserva Federal no pueden ser un obstáculo para la recuperación, ellos crearon el problema, ellos no pueden ahora ser quienes frenen la recuperación.
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Aug
6
2010
Irlanda fue la niña preferida del FMI y de los tecnócratas neoliberales europeos, fue la alumna avanzada, fue quien supo ver con claridad -o eso parecía, las recetas que le harían recuperar la senda del saneamiento económico y del crecimiento… Pero, ¿qué está sucediendo en Irlanda después de aplicarle el shock de austeridad similar al de España o Grecia, el mismo que están recomendando a todos los países desde el BCE, y demás instituciones de “prestigio” de la economía mundial?
Pues al parecer, y según la prensa y analistas británicos la situación de Irlanda podría estar camino de lo peor y no de lo mejor.
La deuda pública continúa creciendo, las calificadoras rebajaron su nota a pesar del tremendo ajuste aplicado por el gobierno que disminuyó el salario de profesores, enfermeras y empleados públicos, pero que no ha dudado en inyectar miles de millones de euros para aliviar el dolor de los bancos. El paro alcanza ya el 13% y no tiene vistas de reducirse a pesar de -o debido a- las medidas de austeridad, que en cualquier caso demuestran su ineficacia. El único dato “positivo” fue el crecimiento gracias a las exportaciones pero dada la caída del producto interno deja en entredicho su efecto y acentúa la preocupación de los irlandeses, poniendo de manifiesto que es gracias a las medidas adoptadas por el ejecutivo irlandés que el país es el último en técnicamente “salir de la recesión”. Y no querría olvidar que en los últimos doce meses un 3% de la población activa ha abandonado Irlanda, ¡eh! quizás esa podría ser una forma de acabar con el paro.
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Jun
13
2010
Si bien chulear a los más pequeños del continente es una tarea relativamente fácil de conseguir, otra cosa bien distinta es intentar colársela a los hermanos mayores que, si bien deberían recordar que quien la hace la paga, en cualquier momento pueden decidir pagarle con la misma moneda y peor aún, exigir a otros que elijan entre USA y UE.
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Jun
10
2010
Hasta ahora el FMI y el Banco Mundial habían actuado de forma irresponsable a la hora de recomendar políticas económicas a países en aprietos fiscales o financieros. En algunos casos puede que estuviera justificado apretarse el cinturón, en especial cuando el gasto había sido excesivo e irresponsable, pero en muchos casos de países asiáticos por ejemplo, las recomendaciones de estas instituciones no hicieron más que agravar la situación de esos países prolongando las recesiones y en casos agravándolas innecesariamente.
Siempre había pensado que se trataba de sectarismo institucional pro norteamericano y europeo, que estas casas del poder servían bien a quienes representaban, pero, vaya por donde: sorpresa. No es que sirvan a unos países en concreto, o al imprerio de turno. Es que están aliados desde siempre con los verdaderos resortes del poder, el sistema financiero y sus mercenarios de la economía. Cómo sino iban a recomendar, y en algunos casos exigir una generalizada corrección de los déficits públicos en una situación donde la política económica recomienda todo lo contrario, la contradicción llega hasta tal punto que no hace demasiado tiempo ellos mismos recomendaban no abandonar políticas expansivas hasta que la recuperación económica estuviera bien consolidada, algo que, más que evidentemente no ha sucedido ni tiene miras de producirse en los próximos meses.
Claro que si ellos consideran que recobrar un crecimiento anémico sin generación de empleo es salir de la crisis entonces es posible que estén en lo cierto, sólo que quienes no estarían muy acertados serían aquellos que le prestan la oreja a semejantes descerebrados economistas.
La cuestión es que estos señores en gran medida pasivamente y otros activamente son responsables de la situación actual al no haber tomado las medidas para prevenir la debacle mundial y ahora se preocupan de que no se gaste más allá de lo estrictamente necesario para salvaguardar sus intereses: su rescate sí, el de la gente no.
No deberían estar proponiendo Alemania y Francia otras acciones en lugar de medidas que tiendan a tranquilizar a los mercados internacionales -a propósito, unos mercados que aún no han demandado nada que se le parezca a una contención del gasto, es más probablemente el efecto del mismo sea contraproducente y termine con los mercados perdiendo confianza pero por la inacción de los gobiernos y no por exceso.
Pues sí que deberían proponer otra cosa, por ejemplo un uso discrecional de la política fiscal hasta que la política monetaria se aleje de la trampa de la liquidez y pueda contrarrestar los efectos negativos de la expansión fiscal. Además este gasto debería estar estructurado con objeto de diseñar un proceso de desarrollo de medio plazo que permita a las economías occidentales establecerse en los nuevos mercados innovadores que debe representar y desarrollar. Pero ello solamente podrá hacerse mediante una política industrial elaborada con detalle, tal y como ha hecho Brasil con el sector del etanol, claro que para esto requiere de la mano del estado, y no de cualquier estado, de uno que no responda a intereses corruptos como ha sucedido en el sector del etanol en USA por ejemplo.
En el ámbito más local la Política económica deberá tener una doble línea de actuación diseñando políticas que sirvan para el ajuste de los shocks asimétricos de la zona euro, y al mismo tiempo mantener la credibilidad de la deuda pública haciendo un uso responsable del endeudamiento: es posible, manteniendo al margen y a raya a las agencias de calificación que representen intereses ajenos al general, y sin convertirse en un “nanny State“.
Por otra parte, cabe esperar que todo esto se haga en un escenario de mayor competencia por parte de las economías emergentes, y en este contexto también podemos esperar que continúe el flujo de capital ahorrado hacia occidente manteniendo los tipo de interés bajos con la consecuencia, o posibilidad de esa presión a la baja en los tipos.
El problema está en que nada de esto parece estar en mente de estos lunáticos del mercado, gestores de la crisis, valedores de piratas y ladrones de ahorros públicos. Así pues, la más probable consecuencia es el estancamiento de las economías occidentales hasta que por arte de magia y con gran dolor nuestras economías proporcionen un nuevo amanecer, al parecer eso es lo que quieren.
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May
6
2010
Me temo que no tienen razón todos aquellos que se empeñan en decir que Spain is different. Coinciden por ejemplo en que no tienen un “made in Spain”, o un “made in Greece” reconocido como puede ser un “made in Japan or USA incluso Germany”… Esto nos hace iguales en aspectos básicos y nos obliga a buscar cuidadosamente caminos para salir del embrollo. Por supuesto que no somos idénticos: ellos son griegos y nosotros somos españoles, condición suficiente. Lo que sí temo es que estos detalles que no son moco de pavo sean totalmente indistintos para los mercados financieros internacionales, sí, esos que nos han puesto al borde del precipicio y ahora nos acusan de correr peligro dada nuestra posición. Pensar que ellos deberían haber pensado antes nos hace correr el riesgo de que digan que no entendemos la dimensión del problema, de ser acusados de intervencionistas, de querer traer el caos a la maravillosa organización del libre mercado. Decirles a esos mercados financieros que deben corregir su situación e intentar poner límite a su romance libertino despertaría una vez más su discurso del miedo: cuidado que los mercados pueden interpretar estas palabras como una señal de desconfianza y todo iría mucho peor. A veces creo que nos presentan unos mercados financieros como si fueran uno de esos típicos animales huidizos, que a la mínima salen disparados en búsqueda de seguridad: Dios te salve de su picadura no obstante.
Pero como últimamente nos han estado picando hasta la saciedad tengo que preguntarme al menos si esa supuesta adeversión al riesgo que tanto dan por descontada no es más que un disfraz, y que el dinero va de aquí para allí, no cobijándose de un riesgo mortal en forma de regulación estatal, sino porque va buscando y encontrando en cada momento una piel nueva donde hacer de las suyas.
En estos días nadie ha quedado al margen de lo que está sucediendo en Grecia -salvo el 80% de la población que se dedica a ver Tele 5 y toda la telebasura. Los libre mercaderos de bancos alemanes y franceses prestaron abiertamente sus dineros a cambio de interés a políticos corruptos (por cierto de la derecha, no de la izquierda actualmente en el gobierno -aunque en realidad podría haber sido al revés), y lo hicieron porque creyeron, no que Grecia era una buena inversión y que allí se estaba cociendo el silicon valley europeo, lo hicieron simplemente porque allí había una rentabilidad suficiente y seguridad de cobro… (el Estado, es decir, el contribuyente griego) sí amigos estos temerosos animalitos suelen actuar así. Una vez que la banca se ha asegurado recuperar su inversión vía BCE “C’est fini”, la cuestión que me viene a la mente ahora es, dado que la deuda griega la asume el BCE aceptando bonos basura como colateral no será que una vez más los bancos están haciendo caja a precio de mercado por una inversión en activos incobrables (deuda griega)?
Pero un espectro se cierne sobre europa y no es el comunismo compañeros! El espectro es un animalito indefenso y escurridizo llamado mercado financiero que teme a la mano (regulación) del hombre pero que ha fijado su mirada basilisca en algunos países… ¡ay de ti España! con tu margen sobre el PIB aún amplio para pagar deuda. No serás tu un negocio rentable y probable, un lecho tranquilo donde descansar un tiempo ahora que Atenas ya no lo es.
Por tanto amigos, como me temo, España y Grecia son iguales ante la mirada del Sacrosanto mercado financiero, que, después de todo, lo único que busca es rentabilidad, pero me pregunto, la rentabilidad de quién, y a coste de qué y quiénes. ¿No ha sido suficiente aún? ¿A qué esperan los gobiernos para parar la sangría?
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May
6
2010
Durante estos días de tremenda preocupación en las bolsas, con caídas muy importantes en todos los valores pero en especial en la banca y con el euro empezando a perder fuelle cabe preguntarse nuevamente por la futura evolución de la moneda norteamericana. Como ya he comentado al otro lado del atlántico necesitan -o al menos no les vendría mal, una depreciación del dólar para activar sus exportaciones y reducir el déficit, por las mismas razones que Krugman razona en su artículo para forjar la salida de la crisis de la economía griega. Claro que no voy a ir tan lejos aún como para augurar la ruptura del euro, ya sea ordenada por los gobiernos -corralito, o como desplome impulsado por los mercados, pero sí que cabe esperar un continuado descenso del valor del euro, tal y como veníamos anticipando, en las próximas fechas, interesante sería saber hasta qué punto cedera la divisa europea frente a las demás.
La cuestión por tanto se convierte ahora en una estrategia de qué hacer con nuestro dinero a corto plazo, mantener en euros o comprar dólares si esperamos una apreciación de esa moneda del 15% o el 20% por ejemplo, no quiero aún hablar de retorno a la paridad -no descartable para nada, pero sí de una fuerte depreciación del euro al menos hasta que se recuperen los mercados de deuda de las fuertes presiones a la que están siendo sometidos.
En principio la depreciación del euro supone una ayuda inestimable para la máquina exportadora alemana y por ello para el motor de la economía europea, pero también es un lastre para países que dependen estratégicamente de algunas importanciones, en especial las energéticas, que si bien, a principios del verano europeo pierden peso, dentro de unos meses, si la moneda única finalmente cede en su capacidad de compra los resultados podrían volverse feos, en especial para españa. De momento deberíamos saber aprovechar el abaratamiento del euro que sin duda favorecerá unos mayores ingresos por el turismo y lo otro esperar que nos encuentre con los deberes hechos (cada día que pasa es vital ante los plazos que requiere el cambio de modelo).
Por otra parte tenemos que los efectos de la apreciación del dólar serían nefastos para los EE.UU. y cabe esperar que se actúe al respecto frenando así o al menos suavizando el encarecimiento de su moneda para perseguir el objetivo de mantener competitividad en los mercados internacionales. Así pues, es posible que estemos ante un repunte del valor del dólar para este verano y luego se verá; si las economías europeas consiguen frenar su caída libre y entran en la pronosticada fase de estancamiento, o de leve crecimiento sin creación de empleo, las consecuencias de las volatilidades en los mercados de divisas serán más fáciles de soportar para todos.
Por cierto: ¿Dónde están aquellos que auguraban subidas del tipo de interés? ¿y los de la hiperinflación?
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May
4
2010
El BCE ha decidido aceptar deuda griega del tipo que sea como colateral de préstamos a la banca. Este tipo de maniobra no es nada nueva ni para europa ni para estados unidos. No vamos a hablar en este momento de la compra de títulos que se realizó por parte de los estados a los bancos para dotarlos de liquidez (desintoxicarlos) un tiempo atrás, ahora el BCE en lugar de ser prestamista de última instancia parece haberse convertido, porque así los mercados lo han decidido, en préstamista de única instancia y sale a rescatar de las garras de la especuladora mano invisible a un estado del Euro. Pero como decía no es la primera vez de que el BCE sale al rescate (p33) ante señales de peligro de los mercados. La diferencia es que esta vez es un Estado quien es “too big to fail“. Tampoco vamos a entrar en el debate de a quienes van a beneficiar estos miles de millones de euros que se han puesto sobre la mesa, en este sentido el programa de Papaconstantinou es tremendamente explícito y no deja lugar a duda: el griego de a pie. Puede que haya quienes piensen que Grecia puede y debe atacar sus niveles de evasión de impuestos y la corrupción generalizada, pero un programa de este calibre no debe dejar a nadie con dudas acerca de la repercusión sobre el consumo y el bienestar de los griegos en el corto y medio plazo, incluso hay quien habla de diez años para que la economía griega se recupere; por otra parte, eso es lo que la mayoría de los analistas de cierta credibilidad auguran para la economía occidental en su conjunto, por tanto en este sentido Grecia no sufriría mayores daños comparativos con el resto de vecinos que aún estarían por ocupar su lugar en esa espiral de desplome o estancamiento en el mejor de los casos.
Algo que sí es pertinente preguntarse es a qué se parecerá el balance del BCE a estas alturas. Recordemos que la FED ya ha hecho algo similar al comprar toda la basura que tenían los bancos y a precios de mercado para tapar el agujero financiero… hace un año aproximadamente este era el perfil del balance de la Reserva Federal. Hay quienes se preocupan por un repunte de la inflación en un entorno de baja actividad dada la enorme cantidad de liquidez que están inyectando desde las instituciones monetarias, más preocupante sería el repunte del tipo de interés de largo plazo que podría suponer, si se conviertiese en plausible ese escenario, que tanto la inversión a largo se vería dañanada como la deuda que se está acumulando y que habría que pagar crecería a un ritmo insostenible, y si, como es de esperar, la inflación no repuntase finalmente (dados las altísimas tasas de paro) pero los tipos sí hubieran asumido que a largo plazo la habría, no podríamos siquiera beneficiarnos de la pérdida de valor que produce una inflación constante sobre el valor de la deuda, así pues el daño podría ser determinante llevando al estacamiento a todas las economías occidentales (la profecía que se cumple a sí misma).
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Mar
16
2010
Hay quienes vienen apostando por una fuerte caída del euro algo que no sólo es posible sino que es altamente probable y además potencialmente deseable. Probable a pesar de que el tipo de interés en la zona euro es más elvado que en el resto de sutitutos naturales de nuestra moneda, y potencialmente deseable ya que en una situación de pérdida de competitividad como vienen sufriendo las economías de la región una mejora de los términos de intercambio provocada por la caída de la cotización de la moneda única sería una ganancia neta para nuestros exportadores y nuestra industria en general (turismo incluído). Por otra parte la dependencia energética tan temida dentro de las fronteras europeas se relaja ante la llegada del verano y la caída de la demanda de energía después de un invierno crudo.
Sin embargo existe otro sector importante que está preocupado (y bastante) con la más que probable depreciación del dólar en un futuro no muy lejano. Una depreciación que quienes la defienden indican asimismo no sólo su necesidad para levantar la economía norteamericana sino para frenar el crecimiento incesante de la deuda de esa economía. Veamos un poco este tema.
La demanda de deuda norteamericana no para de aumentar a pesar de que los datos muestran que a largo plazo el tipo de interés y la inflación comparada no muestran ganancias relativas respecto de inversiones en otras economías de solvencia similar como podrían ser europa o asia, los cálculos del BCE en 2007 mostraban un diferencial del 0,1% para el $/€ y del 0,9% para el dólar/yen. Es verdad que el mercado puede pensar que a largo plazo la deuda soberana de estas zonas no son sustitutivos perfectos y por tanto favorecer a una región en concreto frente a las demás, pero, qué pasaría si la moneda norteamericana siguiera una senda de depreciación frente al resto de monedas. Existen varios autores que reconocen la necesidad de una depreciación del dólar para reducir el déficit, pero si esta se produce en las cantidades que abogan (entre el 2% y el 4%) entonces la rentabilidad de la deuda pública de los EUA incluso podría ser negativa ¿Saben esto quienes están comprando deuda norteamericana?
El hecho de que sea más que probable que los mercado no estén teniendo en cuenta la evolución a largo plazo del tipo de cambio es una señal más del tremendo error que se comete al considerar los mercados “racionales” salvo que el dólar sea inmune a los desequilibrios de la balanza de pagos. Sabemos sin embargo que cualquier desequilibrio sostenido de una variable económica levanta de inmediato la sospecha de si nos encontramos ante una burbuja o ante un cambio estructural.
Existen argumentos a favor de que nos encontramos ante un cambio estructural como que la situación es insostenible y la depreciación del dólar es cuestión de tiempo. Bernanke, un valedor de la teoría del cambio estructural, lo justifica en la conocida abundancia mundial de ahorros “saving glut“. Es posible que exista un mayor nivel de ahorro disponible para cualquier tipo de interés dicen los detractores pero esto no justifica que a largo plazo el dólar no termine cediendo ya que los tipos de interés nominales son o deberían ser los mismos para todos los países ya tengan un saldo comercial positivo como negativo en sus respectivas balanzas.
¿Cuáles son los efectos macroeconómicos de una fuerte caída del dólar para EUA y la eurozona?
En primer lugar una depreciación del dólar tiene dos efectos para la economía americana, aumenta las exportaciones y contrae el consumo interno, en principio el consumo total de productos nacionales y extranjeros antes y después de la depreciación deben ser similares, dependerá por tanto de la magnitud del intercambio de bienes de un orígen por el otro la reacción postiva del déficit en favor de la economía. Una cuestión es si la transición al nuevo equilibrio provocaría una recesión en toda regla o una desaceleración, la respuesta a esta incógnita es que depende de que se dé primero, si el aumento de las exportaciones o la caída de la demanda interna.
Para la eurozona tendríamos un efecto similar pero de signo contrario, ya que la pérdida de competitividad haría más atractivas las importaciones frente a los productos europeos. En una situación normal se perseguiría una depreciación competitiva del euro bajando los tipos de interés, sin embargo esta posibilidad está prácticamente agotada dados los niveles actuales en los tipos de interés de la eurozona, dejando por tanto la solución a la reacción de la producción y el ajuste de sus costes, ayudado únicamente por un nivel de endeudamiento mayor que aunque esté denominado en euros seguiría produciendo desequilibrios y costes para nuestras economías. No obstante la falta de inflación prevista para los próximos años debido al nivel actual de desempleo aleja el fantasma de subidas de tipos de interés nominales como reflejo de la indexación salarial a la evolución de los precios. Dicho esto es importante recordar que cualquier shock energético actuaría como caltalizador de la inflación perjudicando aún más la posición europea, como ejemplo sólo cabe recordar la última subida de precios de hace un par de años que terminó afectando a todos los bienes de consumo. Algo a favor de las economías europeas es que la mayor parte de u comercio es de carácter interno, sin embargo esto continúa su lento proceso de cambio gracias a la globalización constante de la economía mundial.
Una visión más en perspectiva de la economía exige insertar en este contexto al gigante asiático, China, que si bien tendría efectos notables sobre la evolución de nuestros mercados, estos no serían diferenciales para la teoría económica sino aceleradores de los resultados, jugando un papel importantísmo y sin duda determinante dada la evolución pasada y expectativas de futuro confirmadas de esa región. El equilibrio se encontrará en la interacción de estos bloques comerciales.
Como se desprende de todo lo dicho la situación actual es compleja y requiere de un paciente trabajo en equipo y no de luchas partidistas. Nosotros los españoles seguimos esperando que nuestros representantes den soluciones viables para que la economía española se enfrente a la complejidad internacional y dejen de contar votos. La pregunta para muchos es, o al menos podría ser: ¿Cuándo se devaluará el dólar, si es que lo hace? Pero para muchos otros es: ¿Cuándo nuestros políticos aprenderán que hay cosas que están por encima de los intereses partidistas y personales?
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