Aug
11
2010
Entiendo que si a uno le montan otro chiringuito al lado sienta cierto enojo. El Banco de España, portavoz oficial de los Botines & Co -¿alguien ha oído a algún banquero en España entonar el mea culpa a día de hoy?- sale de su cueva para recordarle al Gobierno -e indirectamtente a todos nosotros, quién manda aquí en temas de préstamos y dinero; y nos dice:
“creciente actividad crediticia” del Instituto de Crédito Oficial (ICO) “supone una mayor asunción de riesgos por parte del sector público”
cuando en realidad quiere decir: Nosotros somos quienes debemos asumir el riesgo de la localización de capitales en la economía… (pero olvida decir que han asumido un riesgo sin precedente en la historia moderna del crédito, hasta el punto que se han visto -y se ven, incapaces de cumplir con su función básica… para ver un poco más leed esto, y esto también)
y sigue:
“la evaluación rigurosa de la calidad crediticia de los prestatarios de estos programas es la mejor garantía de que dichos riesgos se mantendrán dentro de los límites razonablemente asumibles”.
¡de verdad! ¿este hombre está bromeando o qué? ¿Cómo se puede ser tan pero tan caradura? ¿Insinúa tal vez que el Estado se aparte puesto que ellos sí saben a quién deben prestar dinero? Alguien por favor que me diga que no es eso… (parece que han olvidado ya las hipotecas basura, o quizás sea cosa de mi imaginación).
y sigue:
“… las pymes- que pueden haberse visto afectados de una forma particularmente negativa por el desarrollo de la crisis”
¿Que si se han visto afectadas? 300000 empresas ya habían caído por el cierre del crédito a esa fecha… De todas formas supongo que debemos agradecerle que se acuerde de las PYMEs españolas, todo un detalle.
En realidad lo que debería hacer el presidente del Banco Central es irse a su casa con la vergüenza que merece la situación que ha permitido acontecer… y si estuviera en Japón tal vez debería hacer lo que practican por aquellas tierras, no le vendría nada mal a España tener un presidente del Banco Central que crea que su obligación es un poco más amplia que controlar la inflación y que en sus manos está presionar para ejecutar políticas activas y no sólo contemplar el paisaje y pregonar que lo público es malo, aún cuando ellos sí que han demostrado claramente ser tremendamente malos en este negocio.
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Jun
10
2010
Hasta ahora el FMI y el Banco Mundial habían actuado de forma irresponsable a la hora de recomendar políticas económicas a países en aprietos fiscales o financieros. En algunos casos puede que estuviera justificado apretarse el cinturón, en especial cuando el gasto había sido excesivo e irresponsable, pero en muchos casos de países asiáticos por ejemplo, las recomendaciones de estas instituciones no hicieron más que agravar la situación de esos países prolongando las recesiones y en casos agravándolas innecesariamente.
Siempre había pensado que se trataba de sectarismo institucional pro norteamericano y europeo, que estas casas del poder servían bien a quienes representaban, pero, vaya por donde: sorpresa. No es que sirvan a unos países en concreto, o al imprerio de turno. Es que están aliados desde siempre con los verdaderos resortes del poder, el sistema financiero y sus mercenarios de la economía. Cómo sino iban a recomendar, y en algunos casos exigir una generalizada corrección de los déficits públicos en una situación donde la política económica recomienda todo lo contrario, la contradicción llega hasta tal punto que no hace demasiado tiempo ellos mismos recomendaban no abandonar políticas expansivas hasta que la recuperación económica estuviera bien consolidada, algo que, más que evidentemente no ha sucedido ni tiene miras de producirse en los próximos meses.
Claro que si ellos consideran que recobrar un crecimiento anémico sin generación de empleo es salir de la crisis entonces es posible que estén en lo cierto, sólo que quienes no estarían muy acertados serían aquellos que le prestan la oreja a semejantes descerebrados economistas.
La cuestión es que estos señores en gran medida pasivamente y otros activamente son responsables de la situación actual al no haber tomado las medidas para prevenir la debacle mundial y ahora se preocupan de que no se gaste más allá de lo estrictamente necesario para salvaguardar sus intereses: su rescate sí, el de la gente no.
No deberían estar proponiendo Alemania y Francia otras acciones en lugar de medidas que tiendan a tranquilizar a los mercados internacionales -a propósito, unos mercados que aún no han demandado nada que se le parezca a una contención del gasto, es más probablemente el efecto del mismo sea contraproducente y termine con los mercados perdiendo confianza pero por la inacción de los gobiernos y no por exceso.
Pues sí que deberían proponer otra cosa, por ejemplo un uso discrecional de la política fiscal hasta que la política monetaria se aleje de la trampa de la liquidez y pueda contrarrestar los efectos negativos de la expansión fiscal. Además este gasto debería estar estructurado con objeto de diseñar un proceso de desarrollo de medio plazo que permita a las economías occidentales establecerse en los nuevos mercados innovadores que debe representar y desarrollar. Pero ello solamente podrá hacerse mediante una política industrial elaborada con detalle, tal y como ha hecho Brasil con el sector del etanol, claro que para esto requiere de la mano del estado, y no de cualquier estado, de uno que no responda a intereses corruptos como ha sucedido en el sector del etanol en USA por ejemplo.
En el ámbito más local la Política económica deberá tener una doble línea de actuación diseñando políticas que sirvan para el ajuste de los shocks asimétricos de la zona euro, y al mismo tiempo mantener la credibilidad de la deuda pública haciendo un uso responsable del endeudamiento: es posible, manteniendo al margen y a raya a las agencias de calificación que representen intereses ajenos al general, y sin convertirse en un “nanny State“.
Por otra parte, cabe esperar que todo esto se haga en un escenario de mayor competencia por parte de las economías emergentes, y en este contexto también podemos esperar que continúe el flujo de capital ahorrado hacia occidente manteniendo los tipo de interés bajos con la consecuencia, o posibilidad de esa presión a la baja en los tipos.
El problema está en que nada de esto parece estar en mente de estos lunáticos del mercado, gestores de la crisis, valedores de piratas y ladrones de ahorros públicos. Así pues, la más probable consecuencia es el estancamiento de las economías occidentales hasta que por arte de magia y con gran dolor nuestras economías proporcionen un nuevo amanecer, al parecer eso es lo que quieren.
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Feb
22
2010
¡Ay el Euro! que ahora sí, que ahora no, este parece ser el dilema que algunos están sufriendo en estos momentos de crisis. España ha perdido su capacidad para devaluar en momentos de pérdida de competitividad y aunque esta vez no se trata de un descalabro de nuestra balanza comercial -no al menos en la forma que hemos conocido en el pasado, sí es cierto que existe una fuerte necesidad de recuperar competitividad para así favorecer la salida de la crisis. La idea central sería una hipotética salida del euro, la subsiguiente devaluación de la peseta, y más adelante volver a la moneda única.
Sin embargo, esta cuestión acerca del euro debería estar resuelta a priori, y el resultado debe ser que el euro está aquí para quedarse. La salida del euro para España sería una tarea casi imposible de cumplir, fijémonos por ejemplo en la situación que se daría si España decide volver a la peseta y devaluarla para aumentar su competitividad en los mercados extranjeros.
Lo primero que debemos tener en cuenta es que ante una inminente depreciación y pérdida de poder adquisitivo los asalariados presionarían por subidas salariales neutralizando así los posibles efectos positivos de la devaluación, por tanto, sin una reforma estructural previa del mercado laboral que contenga los salarios la medidad quedaría probablemente sin efectos considerables. En segundo lugar y mucho más importante sería el efecto sobre los ahorros que tendría esta hipotética devaluación. Es evidente que si cualquiera que posea euros en el banco ante la mínima posibilidad de que su país convierta sus ahorros en pesetas para luego devaluar éste los saque rápidamente y los dirija a otro banco donde la moneda única continue existiendo. Esto generaría una presión enorme sobre el sistema financiero y terminaría en un pánico bancario de dimensiones desconocidas. Una vez más todo indica que medidas de reforma estructural deberían ir por delante de cualquier intención de recuperar la peseta.
Otro efecto negativo para la economía y que debemos tener presentes es la presión sobre las finanzas públicas de adoptar la peseta. El tipo de interés que se pagaría por la deuda denominada en euros no es el mismo que se pagaría por la deuda denominada en pesetas. Así pues, una vez más, las reformas exigen ir por delante de las medidas.
Un detalle a tener en cuenta es que el resto de socios de la UE también podrían tomar medidas correctivas ante la posibilidad de que algún miembro intente ganar competitividad de forma artificial vía devaluacion. El incentivo en esta dirección es evidente.
Además de todo lo expuesto anteriormente existen otros varios motivos que impiden una salida limpia del euro y una vuelta a la peseta, en este sentido cabe recordar que la incorporación de la antigua moneda demandaría la transformación física de cajeros, expendedores, maquinas registradoras, y un número casi infinito de detalles que gestionan las transacciones con moneda en nuestra economía que deberían adaptarse provocando gastos y períodos de adaptación (redondeos incluídos) que quienes hemos vivido el cambio al euro vimos en su momento.
Un último detalle no despreciable es que el respaldo de la deuda que ejerce el Banco Central Europeo puede determinar unas tasas inferiores a las que el Banco de España debería afrontar para colocar deuda, y en caso de que algo fuese francamente mal el Banco de España no tiene la capacidad de rescate del BCE.
Por todos estos detalles creo que el debate acerca del euro o la peseta está cerrado de antemano, y aquellos que son de la opinión de que nos echarán del euro o de que debemos salir de él no saben muy bien lo que están diciendo.
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Dec
4
2009

Se aproximan las fiestas, esas fechas en que cada uno de nosotros hace balance de lo que ha conseguido, y se propone nuevos proyectos para el año que comienza. Hasta ahora dejar de fumar o perder esos kilos de mas habían ocupado los primeros puestos de la lista, pero me temo que este año 2010 va a ser diferente y más de uno le pedirá a los reyes magos uno de los regalos más elementales para la existencia digna de una persona: un puesto de trabajo.
Es alarmante como hablar de un empleo digno empieza a convertirse en una utopía, a rayar el absurdo, y esto, amigos míos, es en realidad lo que hemos heredado del conservadurismo económico de las últimas décadas. Además, la telemierda inunda nuestros hogares, nuestros políticos roban y roban, y todos nos quieren hacer creer que lo negro es blanco, o que el agua y el aceite se pueden mezclar, a base de repetirlo y repetirlo, creen que así algún día terminaremos por pensar que da igual dónde está el norte porque eso no es lo importante.
El paro, ese monstruo que destroza vidas, sigue aumentando en todos los países desarrollados. Los estímulos fiscales comienzan a ralentizar sus efectos pero no parece que la economía se recupere ni vaya a hacerlo en los próximos años. Los medios de comunicación en un esfuerzo por generar opinión y confianza hablan de la evidente recuperación, de la salidad de la recesión que están viviendo algunos países, y según el color político que tengan ponen a España en el limbo, o en la antesala del crecimiento. Cada uno a su modo interpreta unos resultados económicos para justificar sus intereses. A unos les sirve una tasa de crecimiento del 0,4% para augurar la buena nueva, y esa misma tasa sirve a otros para demostrar la incompetencia. A su vez, lo partidarios de esa incompetencia aplauden a quienes tienen una tasa de crecimiento del 0,7% y así pretenden demostrar lo equivocados que están del otro lado de la barrera. Pero es esta misma barrera la que impide que España salga adelante, es ese gusto por anular al contrario a costa de lo que sea y por pura ambición de poder lo que tiene secuestrada a nuestra economía.
Para ver lo totalmente absurdo que resultan las opiniones de los partidos mayoritarios sólo es necesario enunciar que la tasa mínima de crecimiento del PIB que demanda la recuperación de empleo es del 2,5%, menos que eso no generará ni un sólo puesto de trabajo, y para ello, aún queda mucho tiempo por transcurrir, no sólo en España, sino en todo el mundo occidental. Claro que siempre nos queda creer en los reyes magos, ellos nunca nos defraudaron, y estoy convencido que no lo harán este año tampoco.
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Aug
6
2009
El margen de maniobra de Trichet está acercándose peligrosamente (si es que ya no está de lleno allí) al de la reserva federal, es decir, nulo. La Política monetaria en esta situación se está convirtiendo en más bien una promesa de buenas intenciones que apela a la fe de la economía y no al estímulo económico que la subyase. Con un tipo de interés del 1% una bajada de medio punto por ejemplo situando el tipo en el 0’5% no modificaría demasiado ya las expectativas de beneficios de los inversores, ya que quienes tengan su dinero invertido en algo que está dando de por si ya bajo rendimiento no estarán incentivados a cambiarlo por otro activo de bajo rendimiento (0’5%). Ahora bien, me temo que en cuanto tengan la oportunidad (septiembre/octubre) podrían declarar finiquitada la recesión y subir los tipos de interés, para que los bancos vuelvan a la senda de los beneficios extraordinarios a que están acostumbrados en los últimos años, entonces tanto Trichet como nuestro Caballero Fernández Ordoñez del Banco de España se olvidarán rápidamente de su discurso partidista acerca de la cómo debemos crear empleo para volver al ya conocido: nuestro cometido es controlar la inflación. De ahí que la banca crea que para el tercer trimestre pueda volver a prestar dinero ya que sus beneficios estarían mejor garantizados en esa nueva situación.
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