La semilla de la crisis: ¿cómo llega?
Esta nota es una síntesis que he hecho, para que todos nos entendamos, de un artículo publicado en 1978 por Joan y Richard Sweeny bajo el título de “Monetary Theory and the Great Capitol Hill Baby-sitting Co-op Crisis”, y que traducido quedaría algo así (con el permiso de los profesionales del ramo) como: “La Teoría Monetaria y la Gran Crisis de la Cooperativa de Canguros de Capitol Hill”… aunque como diría Paul Krugman (Premio Nobel de Economía en el 2008), “No se asusten por el título: la cosa es seria”.
Imaginemos que en un barrio como el que todos conocemos, con la gente que todos conocemos, y ante la necesidad de salir los fines de semana a gastar los dineritos bien ganados durante la semana dura de trabajo, esas gentes, deciden desarrollar una fórmula para que mientras unos se divierten otros acudan en su ayuda para hacerse cargo de sus pequeños e indefensos niños durante su ausencia.
Esta cooperativa empezó a crecer debido a los abundantes ingresos de sus miembros que solían salir cada vez con mayor frecuencia, y contaba ya con más de 150 parejas, esto significaba por una parte que existía una amplia base de canguros potenciales, pero además supuso que dirigir la organización de modo de asegurarse que las labores se repartían adecuadamente y justa era un hecho complejo.
Los economistas que formaban parte de la Cooperativa propusieron que se entregaran cupones que darían el derecho al poseedor de una hora del servicio de canguro, así, si los niños eran atendidos durante seis horas, el canguro recibiría los cupones correspondientes que, a su vez, podría usar cuando quisiera salir de fiesta, entregando estos cupones a los canguros que se encargaban del cuidado de sus menores.
Era un sistema brillante, quien cuidaba niños podría también recibir el mismo trato en igualdad de condiciones. ¿O no era tan brillante? La cuestión no era tan sencilla, el sistema de cupones, requería que existiera una cantidad suficiente de cupones en circulación. Las parejas con varias noches sin planes de salir harían de canguro y así tratarían de ahorrar cupones para disponer de ellos en futuras noches libres, este ahorro de cupones se compensaría con la reducción de cupones de otras parejas.
Pero, en términos generales, las parejas además querrían mantener un número de cupones para salir entre turno de canguro y otro. La emisión de cupones de la cooperativa era por tanto un asunto complicado: las parejas recibían cupones al adherirse, que se supone deberían devolver al abandonarla, y además también realizaban pagos en cupones para pagar a los funcionarios de la cooperativa y así sucesivamente. No importa tanto el detalle, el caso es que llegó un momento en que había pocos cupones en circulación, demasiados pocos de hecho, para atender la demanda de toda la cooperativa.
El resultado fue curioso. Las parejas que creían tener unas reservas insuficientes de cupones estaban preocupadas por si no podrían tener cupones para cuando los necesitaran, el resultado fue que no querían salir, en vista de ahorrar esos cupones que tenían para ocasiones importantes o especiales. Pero claro, el hecho de que salieran era lo que permitía que otros a su vez tuvieran cupones para disfrutar del servicio; así, al no salir con tanta frecuencia, las oportunidades de hacer de canguro comenzaron a escasear de mala manera! En definitiva: la cooperativa entró en recesión.