Huelga de Metro Madrid

Es curioso como la mayoría de la prensa pone en primera plana la no cobertura de servicios mínimos durante esta huelga, en verdad produce una sensación de desconcierto, especialmente porque la mayoría sabemos que en empresas públicas cuando se imponen servicios mínimos en general se nombra más personal del que habitualmente hay asignado para un día cualquiera, el objetivo: reventar la huelga y que no haya incidencias.

Es también curioso como la mayor parte de la prensa de este país trata a unos trabajadores públicos como “privilegiados”… y está claro que hoy por hoy tener un trabajo parece un privilegio, pero ganar millones de euros y pasarlos a cuentas suizas es algo que entienden se va a producir sí o sí y no se discute, ni se censura.

La huelga de hoy en Madrid pone de manifiesto una vez más que sin los trabajadores no se puede vivir en ningún sitio, que son ellos quienes se encargan día a día de sacar este país adelante, y que los zánganos del gobierno y la patronal sólo se dedican a sacar provecho como intermediarios de nuestra sociedad. Hoy toca repetir aquello de “trabajadores del mundo uníos…!” Hoy toca ver una vez más la cara de la realidad por más que la prensa y ese sector verdaderamente privilegiado de nuestro país se empeñen en querer mostrar siempre lo contrario.


4 Responses to “Huelga de Metro Madrid”

  • MP Says:

    Amigo del CGA, en primer lugar gracias por su comentario, y desde ya le agradezco su oferta de compartir un libro conmigo del argentino, por mi parte tal vez le interese leer, si es que no lo ha hecho ya, uno de Krugman titulado en español “Después de Bush: el fin de los neocons y la hora de los demócratas.” o en inglés: The conscience of a liberal, y se lo pongo en el idioma de Shakespeare ya que su título puede darle una mejor intuición acerca del contenido. Allí, el Nobel de economía, define con claridad lo que ha sucedido en su país debido al cambio de postura inducido por las clases empresariales de alto standing y describe la constante pérdida por parte de los asalariados, y la práctica extinción del sueño americano.

    Al igual que sugería en el comentario anterior, no podemos reducir a casos individuales y de ahí desprender conclusiones si nos queremos acercar a un problema desde una perspectiva global, es importante ver las líneas que dirigen a los individuos, o colectivos de individuos -trabajdores y empresarios, como agregados para conocer el verdadero fondo de su actuación.

    Por una parte entiendo su preocupación por ciertas actitudes sindicales, en especial como consecuencia del entorno en que se encuentra. Por otra parte me gustaría matizar que no es lo mismo hablar de Sector Público que de sector privado, fíjese que cada vez que alguien defiende la actuación de un empresario termina resolviendo que en muchas ocasiones éste se ve obligado a actuar como un trabajador más, este hecho parece que le da un valor agregado al empresario, y en verdad que es así. Pero entendamos aquí que cuando hacemos esa afirmación estamos diciendo que ese empresario sufre como un trabajador más, nunca, y repito nunca, como un empresario más. Ahí amigo mío está la clave para desenmascarar el argumento del empresario virutoso, la clave para alejarnos del empresario libertino se encuentra precisamente en que el pequeño empresario actúa como trabajador y sufre sus mismas penurias. Cuando hablamos de un empresario que arriesga su capital, que piensa en cómo innovar y ganar cuota de mercado, en ningún caso pensamos en la misma forma puesto que ése es precisamente su cometido y su recompensa es el beneficio.

    Pero volviendo a lo que decía acerca del sector privado y el público me gustaría dejar claro que alunas de las grandes diferencias entre ellos es la protección de los trabajadores, y su propia composición. Los trabajadores del sector privado se encuentran expuestos como bien dices al libre albedrío del empresario, sea una pyme o no, donde se le explota sin vergüenza alguna haciéndole en muchísimas ocasiones trabajar mucho más horas de las que se les paga: esta es la realidad amigo mío. Ahí fuera, el empresario no ha demostrado ni un mínimo grado de moral o escrúpulos, ni mucho menos una dósis por pequeña que sea de sentido de sociedad, lo único que le motiva es el mayor beneficio a costa de lo que se tercie, y lo que se tercia suele ser el trabajador, y el consumidor. No vamos a hablar ya de trabajadores ilegales puesto que la vergüenza es de tal calibre que a nadie en su sano juicio podría ocurrírsele defender a esos piratas sociales. Por otro lado tenemos la gran empresa privada, esa que es capaz de comprar y recomprar políticos y leyes que le permita usar, abusar y tirar a todo aquél que no le interese en el momento que mejor le venga en gana. Dejar a ciudadanos colgados (MPD), o intoxicados por sus productos, robar, estafar al fisco, corromper insituciones, hacer uso privado del dominio público, contaminar y esconder la mano, o fomentar el endeudamiento masivo a largo plazo de toda la sociedad a través de la expeculación, vamos, estos “nenes” de la economía no tienen desperdicio. Creo que a estas alturas defender a las multinacionales, por ejemplo ya no es que no esté de moda, es potencialmente una señal de desconocimiento agudo de la realidad económica.

    En los últimos tiempos mucho se ha hablado de hipotecas basura, préstamos con cláusulas abusivas y un sin fin de herramientas con lo que estos “llamados empresarios” han amazado en muchos casos grandes fortunas a costa de la degradación social, sin embargo poco habrás leído acerca de la grave crisis moral que vive toda la sociedad occidental. Mientras no se reconduzca esta corriente que defiende que buscar el interés propio es hacer el bien a la sociedad, mientras que no distingamos entre egoismo e interés propio, no habrá paz social, ni habrá derecho a tener paz social, y cuanto más se recorte los derechos de los trabajadores y cuanto más se concentren los frutos del trabajo en pocos bolsillos, mayor será la posibilidad de que nuestra sociedad nos estalle en las manos.

    Como habrá observado no voy a entrar en detalle acerca de nuestros sindicatos locales, indistinguibles por otra parte a veces la línea que los separa de la empresa, o a todos los efectos a la empresa de los sindicatos, mi posición respecto de este tema es clara, no creo que cargos de empresa deban ocuparse por miembros del sindicato, es incompatible, es poner al lobo a cuidar de las ovejas. Sólo le haré un comentario, a pesar de las tremendas faltas y enormes errores que puedan cometerse debido a corruptelas internas, tratos de favor, etc., no se me ocurre ningún buen motivo por el cual empresas como la nuestra deban estar en manos privadas, privatizar un monopolio es la tontería económica más grande que podríamos cometer, incluso desde la misma perspectiva de la eficiencia que se intenta aludir cuando se propone.

    Un saludo y gracias por su comentario.

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  • uno del cga Says:

    Señor MP, permítame que le replique al planteamiento q usted expone con una cita q en cierta ocasión me dijo mi madre: No hay malos dirigentes, sino malos trabajadores. Quizá usted pueda rebatirla con vehemencia e, incluso, grandes dosis de razón. Pero los posos de esa frase me hacen reflexionar en el significado de la palabra dirigente. Y, por ende, de la palabra trabajador.
    Desde luego, todas las personas piensan en un dirigente como una persona culta trajeada y con una nómina más propia de un código de barras q de un extracto bancario. Pero nada más lejos de la realidad. Un dirigente puede ser un autónomo (como le insinúa el posteador de abajo) q no tiene derecho ni a enfermar, ni a ejercer derecho a huelga, ni a cumplir los descansos mínimos q exige la ley… Una serie de derechos q usted da por sentado a una gran mayoría del proletario español q, simplemente, por tener una pequeña o mediana empresa, usted exige para los trabajadores, pero no para esa inmensa mayoría de personas q diariamente, de sol a sol está levantando el país.
    Por otro lado, veamos cual es la definición de trabajador:
    1. adj. Que trabaja.
    2. adj. Muy aplicado al trabajo.
    3. m. y f. Jornalero, obrero.
    Con estas tres definiciones sacadas del diccionario online de la RAE, le aseguro q hay mucho ‘trabajador’ q suplanta al trabajador. Quizás no en pymes, porque quién no rinde, no es contratado, pero sí en grandes empresas y, especialmente, en empresas públicas. El quebranto de las obligaciones en beneficio de los derechos es una actitud muy común, muy sindicalista y muy impropia de una sociedad q se cree desarrollada. El punto de equilibrio debe ser aquel en que tanto el empleado como el empresario salgan favorecidos. Pero, desgraciadamente, en una crisis global como en la q entramos, ese punto de equilibrio es una quimera. Y lo es, porq el trabajador siempre tiene tendencia a hacer menos por más dinero, en contra de los principios más elementales de la economía moderna. Tampoco son sanas determinadas actitudes de una minoría selecta de dirigentes de buscar continuamente la expropiación de derechos laborales como bandera, pero le reconozco q también existen.
    El problema se presenta cuando la clase trabajadora es conformista, corrupta y, más bien, tirando a vaga. Se me ocurre un ejemplo. Cierta empresa estatal del sector transportes en la q se premia la militancia sindical en determinados sindicatos, se abusa de bajas laborales de dudosa credibilidad y se expolian unos fondos públicos en favor de unos cuántos. Creo q le puede sonar de algo lo q le cuento. Eso sí q me parece lamentable, bochornoso y de juzgado de guardia. Y llegado a este punto, si me tengo q decantar entre ser un ogro y apoyar a cierto grupo de la patronal, o estar del lado del pobre trabajador público, no tenga ninguna duda de cuál va a ser mi ‘equipo’. No es por nada, pero la mayoría de los sindicatos son un cancer económico y global, institucionalizados por no sé q corriente económico-liberal q lo único q ha conseguido tradicionalmente ha sido parapetar a las peores clases de trabajadores y los vagos, q de no ser de otra forma, serían flamantes trabajadores de la primera empresa española: el INEM. Claro, q dentro de esta clase pseudopolítica, también tienen cabida los bueno sindicalistas q luchan por la dignidad y justicia laboral. Pero le repito, q esta debe de ser recíproca, porq si no se rompe la baraja.

    Me gustaría también aconsejarle un autor de ensayos político económicos q ofrece una visión acorde a mis pensamientos. Se trata de Walter Graziano y estaré encantado dejarle uno de sus libros en cuanto usted me lo pida porq, en ellos, refleja muy bien la sociedad político económica de la actual sociedad, pero con una antelación de 4 ó 5 años a la actualidad y q todos, menos nuestro querido Presidente del Gobierno, veíamos venir.

    Pd: mis más sincera felicitaciones por el papel q está realizando su selección en el mundial y ojalá le pueda felicitar el jueves porq se enfrenten su país contra el mío en la final de la Copa del Mundo

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  • MP Says:

    No puedo estar de acuerdo con usted en su opinión acerca de los sindicatos. Podría comprender el enfado humano y a título individual en contra de algún sindicalista aprovechado que usa el sitio para beneficiarse, pero no puedo aceptar que en general los sindicatos no cumplan una función indispensable, y, con mejor o peor resultados, hayan permitido durante años que este país mantenga unas condiciones laborales en constante mejora para la mayoría de los trabajadores de lo que se hubiera producido en caso de que no existieran.
    Es imposible discutir por otra parte la labor de las pequeñas empresas, e incluso de algunas de mayor tamaño, que, a pesar de no estar representadas por la patronal en la forma en que deberían – ahí está la división entre sus máximos dirigentes. Repito es imposible contradecir semejante afirmación, imagine por ejemplo que yo le dijera que estos pequeños empresarios a veces trabajadores no merecen ninguna ayuda, sería casi cómico y absurdo defender esa posición, pero de la misma forma podría yo decir ahora que usted está defendiendo con su discurso el hecho de que los trabajadores no tengan protección en el mercado laboral, volviendo así a un capitalismo de la industrialización: sería pura carga ideológica y si me lo permite con una gran dósis agregada de demagogia.

    Es que cuando uno habla de derechos de los trabajadores sólo nos viene a la mente Cuba, es que no existe una razón intermedia, no hay una posibilidad de hacer las cosas de tal manera que no exista una dictadura proletaria (si quiere llamar a Cuba de esa forma) que defienda a los trabajadores, que reparta la renta de forma que no se impida la libre empresa sin desproteger a aquellos que nacen con menos posibilidades.

    Esta, amigo mío, es una crisis sistémica de fondo el propio modelo de desarrollo está en cuestión por no decir a punto de pasar a mejor vida.

    Mientras nosotros creamos que existe la necesidad de dar rienda suelta a cualquier persona que se llame empresario sin defender a quienes trabajan, mientras nosotros creamos que por el simple hecho de ser empresario se tiene la virtud en la mano derecha y en la otra el derecho a hacer y deshacer, entonces seguiremos inmersos en la mediocridad. Mientras las empresas piensen que hay un “número” delante cuando un trabajador presenta una solicitud de la índole que sea, entonces este será un mundo donde cualquier cosa es válida, donde nuestros hijos preferirían que el futuro fuese nuestro pasado.

    Yo creo en los empresarios, pero no en todos ellos, y sé que las organizaciones sindicales tienen defectos, pero también tengo medianamente claro que si un grupo de trabajadores se expone durante una de las mayores crisis conocidas en el último siglo a perder su trabajo por saltarse las normas hechas por y para las empresas es que algo anda francamente mal.

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  • Andres Says:

    Aquí los únicos zanganos que existen son los Sindicalistas.Los sindicatos del crimen,autenticos gangster y mafiosos de la peor ralea,son apendices de fuerzas politicas que hacen uso de ellos para alcanzar objetivos políticos.Todo esto pagado con dinero público salido de nuestros bolsillos.
    La patronal que segun usted esta formada por zanganos,es,desde mi punto de vista, todo lo contrario.Pienso en esos pequeños empresarios que dan trabajo,arriesgan su capitan asumiendo las consecuencias de un posible fracaso y que trabajan.Sí,trabajan.Dirigen la empresa,toman decisiones vitales y en muchos casos son un trabajador más que una vez acabada la jornada laboral de sus empleados tienen que quedarse varias horas haciendo cuentas y tratando de cuadrar lás cifras.
    Le voy a decir donde ya no quedan “zanganos” de la patronal.En Cuba y en Corea del Norte.Bueno,miento,en Cuba ya hay algunos de esos zanganos a los que el gobierno revolucionario tuvo que hechar mano.Si hoy sigue existiendo ese regimen es en gran medida gracias al defensor de los zanganos,Felipe Gonzalez y a esos propios zanganos

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