¿Por qué no fluye el crédito?
En estos días las noticias vuelven a indicar que el crédito a empresas y familias no está fluyendo de forma normal. Este efecto de consecuencias nefastas para la economía en el corto y medio plazo sigue estrangulando nuestras posibilidades de recuperación económica.
Por una parte vemos que el gobierno finalmente parece tener intención de asegurar que PYMES y familias tengan un acceso más o menos adecuado a la financiación a través del ICO, al menos estas son sus intenciones expuestas en el documento que presentó para el Pacto Económico (ese al que no quieren llamar pacto porque no conviene políticamente a nadie y que ahora llaman “acuerdos puntuales”).
Recordemos en teoría por qué no está fluyendo el crédito, así podremos entender en perspectiva qué debemos hacer y qué se está haciendo.
En primer lugar las restricciones al crédito comenzaron por motivos fundamentales, el primero fue el propio colapso del sistema por el cual se concedían créditos hipotecarios no podía seguir reestructurándose y empaquetando para adjudicárselos a incautos dispuestos a comprar cualquier cosa a cualquier precio. Ahora se exige mayor respaldo a estos activos, en caso contrario no encuentran ahorradores dispuestos a otorgar liquidez. En segundo lugar tenemos que las propias entidades financieras mantienen niveles de apalancamiento que desbordan sus balances, muchas de ellas habían invertido ellas mismas en este tipo de activos financieros siendo a la vez titulares de los créditos y financiadores de los mismos. Una vez que la confianza en el espejismo financiero comienza a desaparecer, su capitalización se resintió llevándoles a la quiebra directamente y aumentó aún más su coeficiente de endeudamiento. La solución propuesta fue la restricción del crédito y la capitalización para mejorar su posición. España que había tenido acceso libre e irrestringido al mercado de financiación (especialmente alemania) vio como se cerraba de la noche a la mañana el grifo del dinero barato. La banca española se vio afectada en la misma manera que la internacional, aunque en este sentido hubiese sido indirectamente. En el plano estrictamente nacional su financiación a constructoras y promotoras ejercerían igual o más importante papel al hacer incobrables los préstamos aportados al sector inmobiliario.
Así pues, no cabe esperar a corto plazo que el sistema financiero restablezca el flujo del crédito hasta que cambie la tendencia en la confianza, pero fundamentalmente hasta que las entidades financieras recuperen su solvencia. Todo ello se antoja una tarea de medio plazo, de ahí la importancia de que el ICO entre en funcionamiento cuanto antes.