Dec 17 2009

Uruguay ¡va bien!

00007258 Hay mucho escéptico caminando por ahí respecto de la evolución de la economía uruguaya, y es curioso que sea así cuando todos los datos del pulso económico de nuestra economía muestran signos de recuperación, no sólo de la fuerte crisis internacional, sino de los propios males que tenían secuestradas todas las posibilidades de crecimiento de nuestro país. Para muestra de lo primero basta un botón, y de lo segundo les invito no a creerme a mí, sino a creer en ustedes mismos.

Veamos cuales son los principales argumentos (mentiras) que se escuchan por parte de los frentampliófobos de la oposición. En primer lugar tenemos aquello de:

… el Uruguay se está aislando de los inversores internacionales al asociarse con Chaves y Cuba, los dictadores no son una buena imagen para nuestro país que necesita inversión extranjera…

Pues bien, no sólo mienten de forma impresentable quienes argumentan semejante cosa acerca de nuestra política exterior sino que aquí tenemos la dirección que ha seguido la Inversión directa en nuestro país desde 1999 hasta 2008:

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Este gráfico parece darle la razón a quienes apoyan la tésis de que desde la llegada del FA al gobierno el Uruguay no sólo no es menos atractivo sino que ha conseguido montos en inversión directa desconocidos para otros ejecutivos durante los años representados allí. Las críticas de estos detractores deberían centrarse en hacia dónde esas inversiones están dirigidas, pero al parecer eso no resulta tan rentable políticamente, aunque visto los resultados obtenidos en las últimas elecciones apelar a este tipo de argumentaciones no les haría mucho más daño.

Luego están los campeones del empleo, esos que nunca fueron capaces de reducir la tasa de paro desde el vergonzoso 20% que reinó durante todo su gobierno.

La propia teoría demuestra que en momentos de expansión económica el número de personas que acude a los servicios públicos de empleo en calidad de demandante aumenta. Este efecto meramente estadístico se debe a que las perspectivas positivas de encontrar un puesto de trabajo empuja a personas que antes estaban desanimadas a apuntarse activamente a buscar empleo. Pues bien, aún así, el ejecutivo saliente ha sido capaz de reducir la tasa de paro al 6,4%, esto no es sólo un hito para los años recientes por la flagrante incapacidad o falta de interés de otros gobiernos a reducir el número de desempleados de nuestro país, sino que además ha sido el mejor camino para fomentar la demanda -vía aumento del consumo- que ha llevado a las fuertes tasas de crecimiento de PIB de los últimos años.

Queda mucho trabajo por hacer, y el ejecutivo entrante no se debe relajar por los éxitos obtenidos durante la anterior legislatura, seguir con el desarrollo social tan marginado durante décadas, mejorar la competitividad y buscar más mercados para la industria del país, controlar la inflación, ajustar algunos salarios a la productividad, mejorar la educación y controlar el déficit, todas ellas tareas escenciales para la buena salud de la economía, pero todos estos propósitos no deben ser entendidos como tareas desatendidas por el gobierno sino como una continuación de las prioridades que se ha establecido para el desarrollo de nuestro país.


Dec 7 2009

Refundar o muerte

Agonía, desunión, individualismo, todo ello se puede observar en el Partido Nacional al leer esto. Los partidos políticos no mueren como las personas que de golpe dejamos de existir, ellos en cambio, pasan a un estado de latencia esperpéntica convirtiéndose en un fantasma, en una caricatura de lo que fueron. Esto le está sucediendo a los partidos tradicionales en el Uruguay. Para muestra tenemos las opiniones vertidas por los distintos cabecillas del Partido Nacional. Quiero destacar aquí por ejemplo a Abreu cuando dice: “A nosotros nos manotearon las banderas” insinuando que tanto Mújica como Astori se visten con sus colores, defienden los postulados blancos y por ello el pueblo les ha apoyado. El Sr. Abreu no acaba de distinguir que en la historia del Uruguay tanto Herrera como Wilson supieron conectar con el pueblo y levantarlo reflejando en su labor el exclusivo interés general de los uruguayos y uruguayas, y por eso ocupan el lugar que les corresponde en la historia de nuestro pueblo. Abreu no comprende o no demuestra comprender que los propósitos que ennoblecen a una nación no pertenecen a unos colores y que quien los hace valer está amparando los valores universales que el pueblo reclama a sus dirigentes. Es exclusivamente por ello que el soberano voto de la nación les ha sido negado categóricamente, y así relegados una vez más a la oposición.

Nadie en el Partido Nacional supo reflexionar hasta demasiado tarde, y hoy, cuando el ómnibus ya ha pasado los vemos en la fría parada lamentando haber “rehuido a los desafíos”, o mirado “con mayor sensibilidad social”, sabido ser “leal con el país”, en definitiva, no pensaron en el pueblo y eso les ha condenado. La reflexión para el partido nacional, ahora que comienza el debate interno, debería dirigirse a estrechar la distancia con los uruguayos, aunque la experiencia me dice que la mayoría de los partidos y políticos ante una situación así suelen derivarse a una batalla intestina que terminará con un partido nacional hundido en las urnas y roto por dentro.


Dec 5 2009

Shine on you crazy diamond

olpc-uruguayLeyendo este artículo en prensa uno no puede dejar de pensar qué hay detrás de esta evolución casi mágica del Uruguay. Se cumple ya un lustro de crecimiento sostenido, una evolución que ha permitido hacer lo que en 25 años de gobiernos plagados de desórdenes no se había conseguido. Uno desde aquí sólo puede preguntarse por qué ha pasado y qué podemos esperar del futuro del Uruguay. La respuesta a esto para alguien como yo, un firme convencido de que el progreso de un país sólo puede conseguirse con el buen hacer de su gente, se debe buscar en el cambio de mentalidad de las uruguayas y uruguayos que ha generado la llegada del Frente Amplio al gobierno. A lo largo del tiempo la percepción de nuestra gente acerca de sus posiblilidades individuales y colectivas se vio ensombrecida por  sucesivos desmanes, por fracasos consecutivos de unos gobiernos que nunca creyeron mínimamente en las posibilidades de nuestro país contagiando su pesimismo, y en muchos casos su ausencia de integridad a una sociedad que esperaba y necesitaba su liderazgo. Durante esos años la epidemia de desilusión y la falta de confianza se alimentaron de sí mismas y el pesimismo generalizado no sólo paralizó al país entero, empujó a la diáspora a muchos, y fomentó la cultura del “no se puede”, sino que además hundió al Uruguay en su particular edad oscura, sin embargo, no debemos olvidar, que aquella estéril época del medievo no fue oscura debido a la falta de conocimientos, sino debido a que habíamos olividado muchas cosas que se sabían desde los tiempos de la antigua grecia. Así, el pueblo uruguayo había perdido el ánimo y la fe en si mismo que años atrás le había ganado el renombre internacional como país ejemplar en todos los sentidos.

Esta nueva y brillante era que comenzó hace ya cinco años ha conseguido propagar una nueva mentalidad, ha iluminado en la memoria de todos nosotros otras épocas mejores cuando los uruguayos sí podían. Estos cambios no están ligados a la tecnología, o a la puntual competencia extranjera que sabemos siempre estará allí, sino a la manera de visulizar las oportunidades que se presentan en nuestro horizonte, en definitiva, a la cultura del pueblo soberano que rechaza la corrupción y el individualismo y comienza a pensar en el interés general, en el todo. Dejemos por tanto al pueblo seguir su camino inspirado e inspirador, acompañe el pueblo a su flamante gobierno con la mano tendida y a la vez el ojo avisón frente a los dilemas que se presenten en este futuro tan esperanzador.