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Esta es una nueva categoría de post que hace tiempo quería empezar a compartir y aquí está ya la primera entrega:
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Es curioso como la mayoría de la prensa pone en primera plana la no cobertura de servicios mínimos durante esta huelga, en verdad produce una sensación de desconcierto, especialmente porque la mayoría sabemos que en empresas públicas cuando se imponen servicios mínimos en general se nombra más personal del que habitualmente hay asignado para un día cualquiera, el objetivo: reventar la huelga y que no haya incidencias.
Es también curioso como la mayor parte de la prensa de este país trata a unos trabajadores públicos como “privilegiados”… y está claro que hoy por hoy tener un trabajo parece un privilegio, pero ganar millones de euros y pasarlos a cuentas suizas es algo que entienden se va a producir sí o sí y no se discute, ni se censura.
La huelga de hoy en Madrid pone de manifiesto una vez más que sin los trabajadores no se puede vivir en ningún sitio, que son ellos quienes se encargan día a día de sacar este país adelante, y que los zánganos del gobierno y la patronal sólo se dedican a sacar provecho como intermediarios de nuestra sociedad. Hoy toca repetir aquello de “trabajadores del mundo uníos…!” Hoy toca ver una vez más la cara de la realidad por más que la prensa y ese sector verdaderamente privilegiado de nuestro país se empeñen en querer mostrar siempre lo contrario.
Si bien chulear a los más pequeños del continente es una tarea relativamente fácil de conseguir, otra cosa bien distinta es intentar colársela a los hermanos mayores que, si bien deberían recordar que quien la hace la paga, en cualquier momento pueden decidir pagarle con la misma moneda y peor aún, exigir a otros que elijan entre USA y UE.
Hasta ahora el FMI y el Banco Mundial habían actuado de forma irresponsable a la hora de recomendar políticas económicas a países en aprietos fiscales o financieros. En algunos casos puede que estuviera justificado apretarse el cinturón, en especial cuando el gasto había sido excesivo e irresponsable, pero en muchos casos de países asiáticos por ejemplo, las recomendaciones de estas instituciones no hicieron más que agravar la situación de esos países prolongando las recesiones y en casos agravándolas innecesariamente.
Siempre había pensado que se trataba de sectarismo institucional pro norteamericano y europeo, que estas casas del poder servían bien a quienes representaban, pero, vaya por donde: sorpresa. No es que sirvan a unos países en concreto, o al imprerio de turno. Es que están aliados desde siempre con los verdaderos resortes del poder, el sistema financiero y sus mercenarios de la economía. Cómo sino iban a recomendar, y en algunos casos exigir una generalizada corrección de los déficits públicos en una situación donde la política económica recomienda todo lo contrario, la contradicción llega hasta tal punto que no hace demasiado tiempo ellos mismos recomendaban no abandonar políticas expansivas hasta que la recuperación económica estuviera bien consolidada, algo que, más que evidentemente no ha sucedido ni tiene miras de producirse en los próximos meses.
Claro que si ellos consideran que recobrar un crecimiento anémico sin generación de empleo es salir de la crisis entonces es posible que estén en lo cierto, sólo que quienes no estarían muy acertados serían aquellos que le prestan la oreja a semejantes descerebrados economistas.
La cuestión es que estos señores en gran medida pasivamente y otros activamente son responsables de la situación actual al no haber tomado las medidas para prevenir la debacle mundial y ahora se preocupan de que no se gaste más allá de lo estrictamente necesario para salvaguardar sus intereses: su rescate sí, el de la gente no.
No deberían estar proponiendo Alemania y Francia otras acciones en lugar de medidas que tiendan a tranquilizar a los mercados internacionales -a propósito, unos mercados que aún no han demandado nada que se le parezca a una contención del gasto, es más probablemente el efecto del mismo sea contraproducente y termine con los mercados perdiendo confianza pero por la inacción de los gobiernos y no por exceso.
Pues sí que deberían proponer otra cosa, por ejemplo un uso discrecional de la política fiscal hasta que la política monetaria se aleje de la trampa de la liquidez y pueda contrarrestar los efectos negativos de la expansión fiscal. Además este gasto debería estar estructurado con objeto de diseñar un proceso de desarrollo de medio plazo que permita a las economías occidentales establecerse en los nuevos mercados innovadores que debe representar y desarrollar. Pero ello solamente podrá hacerse mediante una política industrial elaborada con detalle, tal y como ha hecho Brasil con el sector del etanol, claro que para esto requiere de la mano del estado, y no de cualquier estado, de uno que no responda a intereses corruptos como ha sucedido en el sector del etanol en USA por ejemplo.
En el ámbito más local la Política económica deberá tener una doble línea de actuación diseñando políticas que sirvan para el ajuste de los shocks asimétricos de la zona euro, y al mismo tiempo mantener la credibilidad de la deuda pública haciendo un uso responsable del endeudamiento: es posible, manteniendo al margen y a raya a las agencias de calificación que representen intereses ajenos al general, y sin convertirse en un “nanny State“.
Por otra parte, cabe esperar que todo esto se haga en un escenario de mayor competencia por parte de las economías emergentes, y en este contexto también podemos esperar que continúe el flujo de capital ahorrado hacia occidente manteniendo los tipo de interés bajos con la consecuencia, o posibilidad de esa presión a la baja en los tipos.
El problema está en que nada de esto parece estar en mente de estos lunáticos del mercado, gestores de la crisis, valedores de piratas y ladrones de ahorros públicos. Así pues, la más probable consecuencia es el estancamiento de las economías occidentales hasta que por arte de magia y con gran dolor nuestras economías proporcionen un nuevo amanecer, al parecer eso es lo que quieren.
Dada la baja productividad de la economía española sus salarios no crecen y por tanto el poder adquisitivo de los españoles se ha estancado, la productividad es además, la responsable de la virulencia del paro en nuestro país dado que cuando entramos en una recesión (mucho más en una del tipo que estamos atravezando) los sectores de baja productividad, que a la vez son intensivos en trabajo, tienden en su ajuste a despedir mucho más personal. Pero detrás de este mecanismo económico de fondo existen otras fuerzas que deberíamos considerar a la hora de obtener una comprensión más acertada de la posible evolución del paro en España ante las posibles medidas económicas dirigidas a aumentar la productividad.
En primer lugar, sabemos que un aumento en la productividad general de la economía también implica un aumento del paro general de la misma, la experiencia indica que al sustituir empresas que quedan desfazadas en términos competitivos los puestos generados por nuevas empresas en áreas innovadoras no suelen asimilar el número de parados arrojados por la conversión. No vamos a entrar a describir la cantidad de trabajadores que por edad (caso europeo) no están en disposición de transformarse y adaptarse a la nueva economía. Esto supone una carga extra para el Estado.
Otro aspecto aún de mayor calado es la capacidad de cada país de adaptar su economía a un nuevo estructura económica, entendiendo a ésta como la base general de producción y sus mecanismos. En este sentido, en España, contamos con la LES, que es un proyecto ambiguo, y que su fundamental debilidad es que deja al bienhacer del mercado la obtención de resultados satisfactorios. Esto es tremendamente peligroso como estrategia, y a estas alturas no cabe dudar de esta afirmación. Sería indispensable una política industrial que dirija la economía hacia aquellos sectores capaces de maximizar la producción y el empleo. La experiencia en este sentido también es clara. Allí están los ejemplos de Japón, Korea y demás dragones asiáticos que pasaron de monoproducción agrícola en la mayoría de casos a ser países tremendamente competitivos en áreas donde en proncipio no contaban de partida con ventajas comparativas suficientes, esto se debe sin duda alguna a que esas ventajas comparativas no son algo estático, sino que son dinámicas, y la política económica debe tener en cuenta este aspecto y dirigir los esfuerzos de una país a la búsqueda y desarrollo de esos sectores potenciales de la economía.
Por tanto, reducir la enorme tasa de paro en nuestro país no sólo llevará mucho tiempo dada las actuales circunstancias de la economía mundial (argumento/esperanza de Zapatero), sino que además requerirá de un esfuerzo de planificación y dirección (imposible de esperar del PP) de un calibre que no creo que en estos momentos, ni nuestros empresarios, y mucho menos nuestros partidos políticos tengan la capacidad e intención de conseguir.
Habéis preguntado acerca de la futura evolución de los EEUU. He contestado lo que pienso en ese post acerca de la situación comparada con la UE, pero aquí os dejo un breve comentario acerca de la situación de USA en la actualidad y para los dos próximos años.
En este gráfico de la OCDE podemos ver lo siguiente:
Si bien se espera un crecimiento constante del 3’2% para los próximos dos años, la tasa de paro no se va a modificar de forma sustancial en ¡2 años!. Asimismo esta anémica recuperación del empleo se da junto con un nivel de endeudamiento insostenible a medio plazo de más del 8% del PIB, habría que preguntarse cuál sería la tasa de paro y crecimiento en el caso de que el gobierno norteamericano decidiera seguir unos criterios como los del Pacto de Estabilidad en la UE, por suerte parece ser que la administración Obama no es tan insensata como la de este lado del atlántico -aunque no esté haciendo suficiente. La inflación lejos de crecer sigue muy controlada, permitiendo unos tipos de interés bajos que favorezcan la inversión en cuanto la confianza cambie de signo.
La conclusión a la que llego al ver estos datos es que lo único que hay claro es que la economía sigue por aguas revueltas ya que a este ritmo de reducir la tasa de paro a menos del 1% anual condena a la economía norteamericana a soportar crecimientos por debajo del potencial durante al menos 6 años, y eso sólo en caso de que se cumplan los pronósticos, algo que últimamente no está siendo así.
Días turbulentos viven las economías europeas. Hace una semana el ECOFIN se atrincheraba a la antigua usanza durante el fin de semana para evitar que a la apertura de los mercados asiáticos el euro y el propio sistema financiero cayeran por el precipicio definitivamente. Podríamos ahora describir qué hubiera sucedido si el ministro tal hubiera rechazado tal cosa, o qué hubiera pasado si justo cuando se iba a votar una medida tal mandatario hubiese ido al baño… pero lo que importa aquí no es tanto el detalle sino el fondo de por qué está sucediendo esto.
Para quienes creen, o estén tentados a creer que la crisis ha acabado, tengo malas noticias, eso no es así. Hemos entrado simplemente en otra fase de la crisis financiera y, esta, incluso podría ser aún mucho más virulenta y peligrosa dadas las magnitudes de las cifras y los actores de que estamos hablando. Si comparamos el rescate del 97 -10.000 millones de dólares parecen insignificantes con los 250.000 millones de AIG, pero ahora, estamos hablando de la gran apuesta, no se trata esta vez de una economía emergente en problemas, ni de una entidad aseguradora responsable de un elevado porcentaje del sistema financiero, estamos hablando de los propios gobiernos que fueron a rescatar a esas instituciones. La gran apuesta sobre la mesa es 4 veces esa suma y la pregunta es ¿quién rescatará al rescatador si el asunto se vuelve feo? La respuesta probablemente es: nadie puede.
Dados los niveles de endeudamiento llamar a la cautela fiscal es un deber, pero con la serenidad y la responsabilidad que una economía en caída libre requiere. Ahorrar en tiempos malos es importante, y se debe hacer especialmente si uno está endeudado por más doloroso que eso sea, pero si todos decidimos ahorrar termianaremos todos ahorrando menos y, además, la anemia a la que someteremos a la economía mundial terminará por hacernos más vulnerables y sin las fuerzas necesarias para emprender los proyectos de desarrollo que las economías occidentales están forzadas a iniciar.
El Pacto de Estabilidad es sin duda un elemento suicida para el desarrollo económico en estos momentos. Todas las autoridades económicas dan por descontado que disminuirá el crecimiento económico en el proximo año. La pregunta es cuánto y por cuánto tiempo sumira a las economías desarrolladas en una recesión. Lo lógico sería esperar que fuese mucho más prolongada en el tiempo y el razonamiento es del todo conocido.
En primer lugar la caída de oferta de activos financieros de alta calidad, el cambio en las expectativas y preferencias de los inversores, y la caída del consumo han propiciado que el diferencial entre el producto global potencial y el actual se haya separado en un 10% aproximadamente, esto es un hecho medido y contrastado en la actualidad.
Sin embargo, el Pacto de Estabilidad supondrá que los estados -los conocidos como solventes emisores de activos de alta calidad, léase Francia y Alemania, reduzcan su emisión de bonos, esto no hará que los inversores dirijan sus ahorros a activos de menor solvencia, sino que supondrá sólo un mayor ahorro mientras la economía no dé señales de recuperación: al final paradoja del ahorro, todos más pobres. La caída del gasto que supondrá el ajuste fiscal sólo generará menor consumo y mayor paro. De verdad no es momento para esto.
El BCE ha decidido aceptar deuda griega del tipo que sea como colateral de préstamos a la banca. Este tipo de maniobra no es nada nueva ni para europa ni para estados unidos. No vamos a hablar en este momento de la compra de títulos que se realizó por parte de los estados a los bancos para dotarlos de liquidez (desintoxicarlos) un tiempo atrás, ahora el BCE en lugar de ser prestamista de última instancia parece haberse convertido, porque así los mercados lo han decidido, en préstamista de única instancia y sale a rescatar de las garras de la especuladora mano invisible a un estado del Euro. Pero como decía no es la primera vez de que el BCE sale al rescate (p33) ante señales de peligro de los mercados. La diferencia es que esta vez es un Estado quien es “too big to fail“. Tampoco vamos a entrar en el debate de a quienes van a beneficiar estos miles de millones de euros que se han puesto sobre la mesa, en este sentido el programa de Papaconstantinou es tremendamente explícito y no deja lugar a duda: el griego de a pie. Puede que haya quienes piensen que Grecia puede y debe atacar sus niveles de evasión de impuestos y la corrupción generalizada, pero un programa de este calibre no debe dejar a nadie con dudas acerca de la repercusión sobre el consumo y el bienestar de los griegos en el corto y medio plazo, incluso hay quien habla de diez años para que la economía griega se recupere; por otra parte, eso es lo que la mayoría de los analistas de cierta credibilidad auguran para la economía occidental en su conjunto, por tanto en este sentido Grecia no sufriría mayores daños comparativos con el resto de vecinos que aún estarían por ocupar su lugar en esa espiral de desplome o estancamiento en el mejor de los casos.
Algo que sí es pertinente preguntarse es a qué se parecerá el balance del BCE a estas alturas. Recordemos que la FED ya ha hecho algo similar al comprar toda la basura que tenían los bancos y a precios de mercado para tapar el agujero financiero… hace un año aproximadamente este era el perfil del balance de la Reserva Federal. Hay quienes se preocupan por un repunte de la inflación en un entorno de baja actividad dada la enorme cantidad de liquidez que están inyectando desde las instituciones monetarias, más preocupante sería el repunte del tipo de interés de largo plazo que podría suponer, si se conviertiese en plausible ese escenario, que tanto la inversión a largo se vería dañanada como la deuda que se está acumulando y que habría que pagar crecería a un ritmo insostenible, y si, como es de esperar, la inflación no repuntase finalmente (dados las altísimas tasas de paro) pero los tipos sí hubieran asumido que a largo plazo la habría, no podríamos siquiera beneficiarnos de la pérdida de valor que produce una inflación constante sobre el valor de la deuda, así pues el daño podría ser determinante llevando al estacamiento a todas las economías occidentales (la profecía que se cumple a sí misma).
Siempre resulta curioso escuchar a los expertos en economía sean del signo que sean. El Señor Feldstein no menciona ni una sola vez el origen de la situación, como si “Grecia” hubiera sido víctima de una suerte de “Titanomaquia” del siglo XXI “.
It’s the financial market, stupid“, y si no quiénes son los titulares de la deuda griega que van a recibir menos…? Es además interesante como argumenta que para que “Grecia” no quiebre (quién es Grecia sino su gente?) debe reducir los déficits, pero, no nos llevaría eso a una peor redistribución de la renta ya que el Estado es el principal elemento estructural dentro de la economía encargado de cumplir dicha función… es decir, la conclusión de Feldstein es que quiebren los griegos para que los inversores reciban sus intereses, de lo contrario esos amigos de la beneficencia dejarían de prestarle dinero al díscolo gobierno griego y a su vez dejarían de cobrar sustanciosos intereses; no es de extrañar que esos mercados financieros desconfíen de verdad si creen que el gobierno griego está dispuesto a llevar a su pueblo por el camino de la miseria: es para desconfiar.
Por otra parte, la “señal” de los mercados financieros no llegó quizás, no por culpa del euro, sino porque eran ellos mismos quienes se estaban lucrando de un interés estable sobre sus préstamos, y ahora, en un momento de extrema debilidad fiscal resultado del propio mal hacer de esos mismos mercados, continúan lucrándose cuanto puedan y a la vez dan la señal de alarma a sus discípulos llamándoles a que abandonen la escena del crimen: ya no hay más para robar, toca ahora girar la mirada a la siguiente presa (¿España tal vez?)
Me gustaría creer que las familias y empresas griegas intecambiarían productos extranjeros por nacionales, pero no olvidemos que en una situación como la actual de crisis la economía no se comporta tal y como predice la teoría estandard, y la caída de la demanda intenacional podría solamente quedarse en eso y no tener efectos sobre el consumo nacional, y en el mejor de los casos podría darse un ahorro algo mayor, lo que nos llevaría a empeorar la situación por la paradoja del ahorro. El efecto final sería una caída aún muy superior de la actividad económica, una profundización aún mucho mayor de la recesión y eventualmente un mayor endeudamiento futuro o empobrecimiento generalizado.
Por tanto, la salida del euro, además de los costes conocidos ya por todos se le sumaría el establecimiento de un entorno económico del desdesarrollo tal y como se vió en las economías asiáticas donde se pasó del coche al carro tirado por bestias como medio de tranporte y distribución.
Claro que pedir que se modifique el mecanismo por el que se generan las expectativas sobre las deudas nacionales, que se reestructure el sistema financiero y las calificadoras pasen a ocupar su sitio en la historia como maquinarias de fraude y distorsión no parece viable de momento, pero creanme que estoy convencido que sería el camino más rápido a eliminar los déficits públicos y a dirigir la inversión a los sectores productivos que es a donde debe dirigirse supuestamente.